Este año ha sido bastante complicado. Me puse de reto terminar cincuenta libros pero lo tuve que bajar a cuarenta y ni siquiera logré llegar a eso. Apenas he tenido tiempo de leer ni escribir. He tenido varias crisis por sentir que no trabajaba lo suficiente en la carrera (aunque mi media de primero ha sido de 8, que no está nada mal) ni escribía suficiente, cosa que es bastante cierta.
Empecé a escribir mi nueva novela en febrero, poniéndome un reto en plan Nanowrimo. Pensaba terminar con la llegada de abril, pero tuve que parar en marzo porque el agobio era demasiado. Volví a intentarlo en junio, empezando de nuevo porque quería cambiar ciertas cosas de la historia, pero me atasqué en verano y fui incapaz de continuar. Intenté hacer el Nanowrimo en noviembre, pero me fue imposible seguir más de dos días por el volumen de trabajo de la universidad.
Sí he escrito varios relatos para concurso, aunque bastante pocos en comparación con otra gente. Este año gané el concurso de Malvael, lo que supone mi único logro literario.
He leído en total 37 libros, bastantes menos de los que tenía pensados, y 13.658 páginas, la mitad que el año pasado. Se nota que ya voy acompañada en el transporte público y que no tengo tiempo para leer en casa.
De esos 37 libros, 20 son de autores y 17 de autoras. No he conseguido el 50% que me propuse, pero me he quedado cerca. Al menos, más cerca que otros años.
El libro más corto casi ni cuenta porque es más un tráiler de la saga que un libro en sí mismo, pero cuéntale eso a Goodreads. No he llegado a terminarme un tocho de más de mil páginas, lo que me entristece un poquito, y la longitud media es de casi cien páginas menos que el año pasado. Si al menos la calidad hubiera estado a la altura... pero tampoco.
En general, las puntuaciones que he puesto a los libros han sido más bajas este año que el año pasado. He encontrado unas pocas joyas, como El ciervo blanco, que reseñaré próximamente, Every Heart A Doorway o Tehanu pero en general, los libros me han gustado menos. Me parece que solo el maratón de Tolkien salva la media.
Puede que la cuota de mujeres haya influido en esto. No porque las mujeres escriban peor ni nada, sino porque para leerlas he tenido que hacer descubrimientos y arriesgarme. He leído autoras autopublicadas y poco conocidas, con lo que ha habido algunas decepciones, como libros que todavía eran un primer borrador. Con los autores, en cambio, iba prácticamente a tiro hecho, a cosas que sabía que me iban a gustar: Shakespeare, Stephen King, Sapkowski, Tolkien... Aún así también ha habido grandes decepciones, como Mago y cristal o El último Anillo.
En general, este año he sido mucho más crítica con la representación de las mujeres en ficción. Obras que muchos aplauden como Hijos del Dios Tuerto o Mago y cristal a mí me han provocado arcadas por el machismo que he visto en ellas. Películas de este año que llaman feministas, como Colossal y The Last Jedi no me lo han parecido tanto. Parece que me estoy convirtiendo en la típica crítica a la que no le gusta nada.
Lo bueno es que he tenido la oportunidad de hablar con más gente en eventos literarios y demás y he conocido a gente genial. He conectado con gente cuando creía que en el mundo de la escritura era un alma solitaria y errante. Me siento un poco pequeña a su lado porque veo que escriben cosas geniales y que yo soy una patata pero son gente maravillosa que con la que he aprendido un montón de cosas.
Este año no voy a hacer tops ni nada parecido porque las reseñas de los libros están en este blog y se pueden consultar. Tampoco voy hacer propósitos para el año que viene más allá del reto de Goodreads. Quiero escribir un poco más pero sin comprometer la salud mental. Me gustaría llegar al 50% de autoras, pero tampoco me voy a comer la cabeza leyendo tráilers, borradores y obras que no me interesan para conseguirlo. En 2018 quiero disfrutar más de la lectura que en 2017, en definitiva.




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