El Anticristo, muy señores míos, querido público, será de la estirpe de Dan. Reinmar de Bielau, llamado Reynevan, se encuentraen una encrucijada. Por un lado, el médico y alquimista educado en Praga se ha convertido en un participante de importancia en la revolución husita contra el clero y la nobleza, un movimiento que ha impuesto su ley en Bohemia y Moravia, y que amenaza con extenderse por toda Silesia, Sajonia y Polonia hasta el mar Báltico. Por otro, la Inquisición ha capturado a su amada, Jutta de Apolda, y la utiliza como baza para chantajearle y obligarle a espiar para los enemigos de los husitas. Excomulgado, manipulado por unos y otros, y rodeado de una creciente desconfianza entre los suyos, sólo contará con la ayuda de sus fieles amigos Scharley y Sansón Mieles para sortear intrigas y peligros sin cuento, inmerso en un espeluznante juego de poder que enfrenta a nobles y campesinos, eslavos y alemanes, paganos y cristianos, partidarios del progreso y defensores de la tradición. En los campos teñidos de sangre del corazón de Europa, Reynevan perderá los últimos restos de su inocencia y aprenderá que ni las intenciones más puras ni la voluntad más firme pueden nada contra las inexorables realidades de la marcha de la historia. ¿O quizá sí?
Trilogía de las Guerras Husitas
1. Narrenturm
2. Los guerreros de Dios
3. Lux Perpetua
Las entregas anteriores de la saga me encantaron, así que estaba deseando ponerle las manos encima al tercer volumen. Estuve esperándolo mucho tiempo. Quizás pasó demasiado.
La historia es sencilla, al menos, la principal. Han secuestrado a Jutta de Apolda y Reynevan no sabe dónde está ni si está en peligro. También hay subtramas que se entrelazan con la principal, como es el caso de la historia de Treparriscos, quien quiere destruir a nuestro protagonista, o los sucesos que cuentan los personajes más importantes, como el obispo de Praga, que sirven para contarnos cómo va esto de la guerra.
Seguimos teniendo al mismo Reynevan pringado de siempre. El mismo al que ayudan a escapar pero se queda atrás porque se ha olvidado de una minucia y tiene que volver a por ella. El mismo que tiene unos principios muy claros pero que podría traicionarlos si con ello pudiera encontrar a su amada Jutta. Es idiota. Es un pringado. Me encanta a la vez que me da un poco de penica. Lo que sí hay que reconocerle es que tiene carisma. Bastante.
Otra de las protagonistas que destacan es Rixa, una hechicera judía que ayuda a Reynevan a buscar a su amada. Es un personaje muy interesante y misterioso, una mujer que sabe arreglárselas por sí misma y en ningún momento desea que la rescaten. Pero también es alguien que desea tranquilidad, una judía harta de que los demás la persigan a ella y a los suyos. Una guerrera que nunca quiso serlo. Es un personaje maravilloso.
De los protagonistas de las anteriores entregas, Scharley y Sansón, no vemos mucho más. Scharley no evoluciona absolutamente nada. Sigue siendo igual de cínico de siempre, aunque ahora tiene puestos más importantes dentro de los husitas. De Sansón se ve un poco más, ya que vemos que él también tiene una enamorada y que se siente mal por haber habitado el cuerpo de aquel bobo de monasterio allá por el primer libro, aunque poco puede hacer para remediarlo.
Me habría gustado ver más de Jutta de Apolda, pues durante la mayor parte del libro parece un simple trofeo que esconden unos de otros, con el que se chantajean, con el que amenazan a Reynevan, y eso no me ha gustado. Aparece en un par de capítulos y son mis preferidos de lejos. A pesar de ser tratada como un trofeo por los demás tiene iniciativa propia, es muy valiente y tiene una inteligencia que ya quisiera tener Reynevan. Me habría gustado aún más si los hombres con los que se encuentra no insistieran tanto en acosarla a cada rato.
Me encanta la forma de representar la magia. Y me encantan las referencias a la obra de Lovecraft. Están integradas a la perfección. Aparecen invocaciones a Yog Sothoth y a Cthulhu, además de un par de menciones al Necronomicón. A mí estas cosas me pierden un poco, lo reconozco.
El final de la búsqueda me ha dejado muerta. Yo, inocente, esperaba que todo saliera bien, que se encontraran, que fueran felices. Pero los planes de Sapkowski no coincidían con los míos. Y me ha dolido un poquito.
El mayor problema han sido las cien páginas que hay entre la consecución de la búsqueda y el verdadero final. A mí me parecieron pura paja. Ya no quedan objetivos para nadie, solo es un andar de un lado para otro sin rumbo fijo. Bueno, y hacer a los personajes sufrir. Sufrir mucho.
La trama del politiqueo también me ha parecido un poco de relleno. La mayoría de los nombres que mencionaban eran centroeuropeos y estaban llenos de consonantes, con lo que para mí resultaba muy difícil recordar quién era quién y entender qué estaba pasando. En algún momento lo leí un poco en diagonal. Sí, lo reconozco.
El verdadero final me ha gustado. Es bonito y deja un sabor de boca agridulce. Porque no todo es terrible ni todo es maravilloso.
Y ya, para terminar, queda hacer un pequeño comentario sobre la edición. La traducción es muy buena y me ha gustado la decisión de dejar intactos los diálogos en los que los personajes hablan en idiomas que no sea el polaco. Sin embargo, no me ha gustado tanto tener que ir a buscar las notas a pie de página al final. No vienen señaladas en ninguna parte dentro del propio libro y a veces daban mucho más contexto para algunos pasajes, lo que los hacía mucho más interesantes. Me habría gustado que estuvieran de verdad a pie de página, habría hecho más sencillo seguirlas.
Conclusión: Lo voy a releer. Seguro
Lo mejor: Los personajes son geniales.
Lo peor: No enterarse de los politiqueos salvo cuando mencionan a Juana de Arco.
Nota:
Otra de las protagonistas que destacan es Rixa, una hechicera judía que ayuda a Reynevan a buscar a su amada. Es un personaje muy interesante y misterioso, una mujer que sabe arreglárselas por sí misma y en ningún momento desea que la rescaten. Pero también es alguien que desea tranquilidad, una judía harta de que los demás la persigan a ella y a los suyos. Una guerrera que nunca quiso serlo. Es un personaje maravilloso.
De los protagonistas de las anteriores entregas, Scharley y Sansón, no vemos mucho más. Scharley no evoluciona absolutamente nada. Sigue siendo igual de cínico de siempre, aunque ahora tiene puestos más importantes dentro de los husitas. De Sansón se ve un poco más, ya que vemos que él también tiene una enamorada y que se siente mal por haber habitado el cuerpo de aquel bobo de monasterio allá por el primer libro, aunque poco puede hacer para remediarlo.
Me habría gustado ver más de Jutta de Apolda, pues durante la mayor parte del libro parece un simple trofeo que esconden unos de otros, con el que se chantajean, con el que amenazan a Reynevan, y eso no me ha gustado. Aparece en un par de capítulos y son mis preferidos de lejos. A pesar de ser tratada como un trofeo por los demás tiene iniciativa propia, es muy valiente y tiene una inteligencia que ya quisiera tener Reynevan. Me habría gustado aún más si los hombres con los que se encuentra no insistieran tanto en acosarla a cada rato.
Me encanta la forma de representar la magia. Y me encantan las referencias a la obra de Lovecraft. Están integradas a la perfección. Aparecen invocaciones a Yog Sothoth y a Cthulhu, además de un par de menciones al Necronomicón. A mí estas cosas me pierden un poco, lo reconozco.
El final de la búsqueda me ha dejado muerta. Yo, inocente, esperaba que todo saliera bien, que se encontraran, que fueran felices. Pero los planes de Sapkowski no coincidían con los míos. Y me ha dolido un poquito.
El mayor problema han sido las cien páginas que hay entre la consecución de la búsqueda y el verdadero final. A mí me parecieron pura paja. Ya no quedan objetivos para nadie, solo es un andar de un lado para otro sin rumbo fijo. Bueno, y hacer a los personajes sufrir. Sufrir mucho.
La trama del politiqueo también me ha parecido un poco de relleno. La mayoría de los nombres que mencionaban eran centroeuropeos y estaban llenos de consonantes, con lo que para mí resultaba muy difícil recordar quién era quién y entender qué estaba pasando. En algún momento lo leí un poco en diagonal. Sí, lo reconozco.
El verdadero final me ha gustado. Es bonito y deja un sabor de boca agridulce. Porque no todo es terrible ni todo es maravilloso.
Y ya, para terminar, queda hacer un pequeño comentario sobre la edición. La traducción es muy buena y me ha gustado la decisión de dejar intactos los diálogos en los que los personajes hablan en idiomas que no sea el polaco. Sin embargo, no me ha gustado tanto tener que ir a buscar las notas a pie de página al final. No vienen señaladas en ninguna parte dentro del propio libro y a veces daban mucho más contexto para algunos pasajes, lo que los hacía mucho más interesantes. Me habría gustado que estuvieran de verdad a pie de página, habría hecho más sencillo seguirlas.
Conclusión: Lo voy a releer. Seguro
Lo mejor: Los personajes son geniales.
Lo peor: No enterarse de los politiqueos salvo cuando mencionan a Juana de Arco.
Nota:







