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sábado, 27 de enero de 2018

Reseña: Lux Perpetua, de Andrzej Sapkowski

El Anticristo, muy señores míos, querido público, será de la estirpe de Dan. Reinmar de Bielau, llamado Reynevan, se encuentraen una encrucijada. Por un lado, el médico y alquimista educado en Praga se ha convertido en un participante de importancia en la revolución husita contra el clero y la nobleza, un movimiento que ha impuesto su ley en Bohemia y Moravia, y que amenaza con extenderse por toda Silesia, Sajonia y Polonia hasta el mar Báltico. Por otro, la Inquisición ha capturado a su amada, Jutta de Apolda, y la utiliza como baza para chantajearle y obligarle a espiar para los enemigos de los husitas. Excomulgado, manipulado por unos y otros, y rodeado de una creciente desconfianza entre los suyos, sólo contará con la ayuda de sus fieles amigos Scharley y Sansón Mieles para sortear intrigas y peligros sin cuento, inmerso en un espeluznante juego de poder que enfrenta a nobles y campesinos, eslavos y alemanes, paganos y cristianos, partidarios del progreso y defensores de la tradición. En los campos teñidos de sangre del corazón de Europa, Reynevan perderá los últimos restos de su inocencia y aprenderá que ni las intenciones más puras ni la voluntad más firme pueden nada contra las inexorables realidades de la marcha de la historia. ¿O quizá sí?

Trilogía de las Guerras Husitas
1. Narrenturm
2. Los guerreros de Dios
3. Lux Perpetua

Las entregas anteriores de la saga me encantaron, así que estaba deseando ponerle las manos encima al tercer volumen. Estuve esperándolo mucho tiempo. Quizás pasó demasiado. 

La historia es sencilla, al menos, la principal. Han secuestrado a Jutta de Apolda y Reynevan no sabe dónde está ni si está en peligro. También hay subtramas que se entrelazan con la principal, como es el caso de la historia de Treparriscos, quien quiere destruir a nuestro protagonista, o los sucesos que cuentan los personajes más importantes, como el obispo de Praga, que sirven para contarnos cómo va esto de la guerra.

Seguimos teniendo al mismo Reynevan pringado de siempre. El mismo al que ayudan a escapar pero se queda atrás porque se ha olvidado de una minucia y tiene que volver a por ella. El mismo que tiene unos principios muy claros pero que podría traicionarlos si con ello pudiera encontrar a su amada Jutta. Es idiota. Es un pringado. Me encanta a la vez que me da un poco de penica. Lo que sí hay que reconocerle es que tiene carisma. Bastante.
Otra de las protagonistas que destacan es Rixa, una hechicera judía que ayuda a Reynevan a buscar a su amada. Es un personaje muy interesante y misterioso, una mujer que sabe arreglárselas por sí misma y en ningún momento desea que la rescaten. Pero también es alguien que desea tranquilidad, una judía harta de que los demás la persigan a ella y a los suyos. Una guerrera que nunca quiso serlo. Es un personaje maravilloso.
De los protagonistas de las anteriores entregas, Scharley y Sansón, no vemos mucho más. Scharley no evoluciona absolutamente nada. Sigue siendo igual de cínico de siempre, aunque ahora tiene puestos más importantes dentro de los husitas. De Sansón se ve un poco más, ya que vemos que él también tiene una enamorada y que se siente mal por haber habitado el cuerpo de aquel bobo de monasterio allá por el primer libro, aunque poco puede hacer para remediarlo.

Me habría gustado ver más de Jutta de Apolda, pues durante la mayor parte del libro parece un simple trofeo que esconden unos de otros, con el que se chantajean, con el que amenazan a Reynevan, y eso no me ha gustado. Aparece en un par de capítulos y son mis preferidos de lejos. A pesar de ser tratada como un trofeo por los demás tiene iniciativa propia, es muy valiente y tiene una inteligencia que ya quisiera tener Reynevan. Me habría gustado aún más si los hombres con los que se encuentra no insistieran tanto en acosarla a cada rato.

Me encanta la forma de representar la magia. Y me encantan las referencias a la obra de Lovecraft. Están integradas a la perfección. Aparecen invocaciones a Yog Sothoth y a Cthulhu, además de un par de menciones al Necronomicón. A mí estas cosas me pierden un poco, lo reconozco.

El final de la búsqueda me ha dejado muerta. Yo, inocente, esperaba que todo saliera bien, que se encontraran, que fueran felices. Pero los planes de Sapkowski no coincidían con los míos. Y me ha dolido un poquito.
El mayor problema han sido las cien páginas que hay entre la consecución de la búsqueda y el verdadero final. A mí me parecieron pura paja. Ya no quedan objetivos para nadie, solo es un andar de un lado para otro sin rumbo fijo. Bueno, y hacer a los personajes sufrir. Sufrir mucho.

La trama del politiqueo también me ha parecido un poco de relleno. La mayoría de los nombres que mencionaban eran centroeuropeos y estaban llenos de consonantes, con lo que para mí resultaba muy difícil recordar quién era quién y entender qué estaba pasando. En algún momento lo leí un poco en diagonal. Sí, lo reconozco.
El verdadero final me ha gustado. Es bonito y deja un sabor de boca agridulce. Porque no todo es terrible ni todo es maravilloso.

Y ya, para terminar, queda hacer un pequeño comentario sobre la edición. La traducción es muy buena y me ha gustado la decisión de dejar intactos los diálogos en los que los personajes hablan en idiomas que no sea el polaco. Sin embargo, no me ha gustado tanto tener que ir a buscar las notas a pie de página al final. No vienen señaladas en ninguna parte dentro del propio libro y a veces daban mucho más contexto para algunos pasajes, lo que los hacía mucho más interesantes. Me habría gustado que estuvieran de verdad a pie de página, habría hecho más sencillo seguirlas.

Conclusión: Lo voy a releer. Seguro

Lo mejor: Los personajes son geniales.
Lo peor: No enterarse de los politiqueos salvo cuando mencionan a Juana de Arco.

Nota:



miércoles, 17 de enero de 2018

Reseña: An Accident of Stars, de Foz Meadows

When Saffron Coulter stumbles through a hole in reality, she finds herself trapped in Kena, a magical realm on the brink of civil war. 

There, her fate becomes intertwined with that of three very different women: Zech, the fast-thinking acolyte of a cunning, powerful exile; Viya, the spoiled, runaway consort of the empire-building ruler, Vex Leoden; and Gwen, an Earth-born worldwalker whose greatest regret is putting Leoden on the throne. But Leoden has allies, too, chief among them the Vex’Mara Kadeja, a dangerous ex-priestess who shares his dreams of conquest. 

Pursued by Leoden and aided by the Shavaktiin, a secretive order of storytellers and mystics, the rebels flee to Veksh, a neighboring matriarchy ruled by the fearsome Council of Queens. Saffron is out of her world and out of her depth, but the further she travels, the more she finds herself bound to her friends with ties of blood and magic. 

 Can one girl – an accidental worldwalker – really be the key to saving Kena? Or will she just die trying?

Manifold Worlds
1. An Accident of Stars
2. A Tyranny of Queens

Este es uno de los libros que compré cuando viajé a Londres este verano. Lo encontré en una de esas enormes librerías que hay por allí, de hasta tres o cuatro pisos. La portada y la sinopsis me llamaron mucho la atención, y al ver que prácticamente todos los personajes eran mujeres no me pude resistir a comprarlo. 

Durante todo el libro seguimos la historia de Saffron, una estudiante de instituto normal que de repente se lanza a través de un portal hacia un mundo que no conoce. Una premisa bastante normal para muchos libros de fantasía juvenil, como la saga de Narnia, aunque el mundo al que llega no es ni mucho menos tan amable como ese. 

Algo que sin duda hay que destacar de esta obra es lo cruda que es. En cuanto Saffron llega a Kena es recibida con sangre, violencia y dolor. No es una obra gore, pero en ocasiones puede ser muy, muy desagradable. Hubo partes que tuve que leer en diagonal porque... ugh. 
Pero no es solo la sangre, lo que hace a esta obra destacar es el efecto que tiene la violencia sobre los personajes más jóvenes. Tenemos esta idea en fantasía que la sangre y la muerte son algo normal, y más o menos todos los personajes ya vienen inmunizados de serie. Estos no. Y sirve para darnos cuenta de lo horribles que son cosas que ya tenemos normalizadas, cosas tan sencillas como que un personaje mate a otro en el contexto de una batalla. 
Claro, esto no siempre sale bien. Hay veces que la violencia está forzada para que los personajes lleguen a ciertas conclusiones. Y, por mucho que insista, el trauma de Saffron por llegar a ese mundo nuevo no parece real. Es uno de esos famosos "muestra y no cuentes". Nos cuentan mucho que ella está mal, que echa de menos su casa y su familia, pero nunca lo llegamos a ver de verdad. 

Otra de las cosas más llamativas, y la que más me ha gustado, ha sido la diversidad que ha incluido en la historia. Empezando por los personajes femeninos. Casi todos los protagonistas son mujeres, y los hombres se cuentan con los dedos de una mano. Y lo curioso es que nunca se les echa de menos. Es maravilloso. 
También hay una cierta inclusión del colectivo LGBT+. Saffron es bisexual con mayor atracción hacia las mujeres y Gwen, su guía, es arromántica y bisexual. Todos los personajes son bisexuales, al menos, que yo haya visto. Además, en el mundo de Kena la poligamia es la norma, con lo que muchas de las protagonistas están casadas con más de una persona de distintos géneros. 
Como no, también incluye representación racial. Quizás no sea yo la más adecuada para criticar este apartado, pero considero que aquí ha patinado un poco. Sí, está genial que incluya personajes negros, pero otra vez cae en el gran tópico de la fantasía ""diversa"": hay un país de negros (Kena) y un país de blancos (Veshk), aparte de un pueblo de negros de piel aún más oscura (los Shavaktiin). Y esto de saber de dónde viene alguien solo por su tono de piel no me gusta demasiado. Ya que habla del racismo, entre otras cosas, podría haberse preocupado de hacer un mundo, bueno, menos racista. 
Está bien que la autora esté muy concienciada con temas sociales, pero hay veces que sus mensajes nos los lanza con letras de neón y una flechita que dice "ESTO ES IMPORTANTE". No lo hace muy a menudo, pero aún así molesta un poco. Esos mismos mensajes se pueden integrar en la trama y quedan mucho mejor. 

Los personajes están bastante bien definidos y en los diálogos se distinguen con relativa facilidad. Es algo que viene muy bien, porque la avalancha de nombres raros es tal que ninguna mente humana puede memorizar. Y la autora los suelta y apenas nos da tiempo a familiarizarnos con ello, con lo que preparaos para intrigas políticas en las que no os aclararéis ni con quién es esposa de quién. 
Eso sí, los personajes cuyos nombres se me quedaron en la cabeza son ciertamente memorables. Consiguen quedarse en el corazón, lo que viene muy mal cuando la autora decide matarlos sin sentido solo para mostrar que la vida es injusta y dura.  
Sorprende, además, la juventud de muchos. Las adolescentes, Saffron, Zech y Viya, actúan como si tuvieran veinte años como mínimo. A veces recordaban sus edades y yo no me podía creer que fueran tan pequeñas. No me las podía imaginar con apariencia de entre catorce y dieciséis años, en mi cabeza tenían unos cuantos más.  

Algo que me ha molestado un poco ha sido la importancia de lo sexual en las relaciones de pareja. No hay muchas, y tampoco se las echa de menos, pero las pocas que hay nacen de la atracción sexual. Entiendo que es una molestia menor para gran parte de los lectores, pero no lo es para mí.

La historia no está mal, pero es un planteamiento eterno. El mundo es muy complejo, así que gran parte del libro se dedica a explicarlo. La información es interesante, y se explica de una forma más o menos amena, pero la trama se estanca. Si añadimos eso a que termina cuando al fin parece empezar el nudo... Tenemos el ejemplo perfecto del Síndrome del Primer Libro de una Saga.

Para terminar, me temo que esta novela no está traducida al español, con lo que si queréis adentraros en ella tendrá que ser en inglés. No es necesario tener un nivel de inglés estratosférico, pero sí hay que dominarlo con un poco de soltura.

Conclusión: Está bien, aunque tiene peros

Lo mejor: No pasa el test de Bechdel inverso. Y no lo echamos de menos.
Lo peor: Cuando la historia comienza el libro termina

Nota:

viernes, 5 de enero de 2018

Mi 2017 en libros

Este año ha sido bastante complicado. Me puse de reto terminar cincuenta libros pero lo tuve que bajar a cuarenta y ni siquiera logré llegar a eso. Apenas he tenido tiempo de leer ni escribir. He tenido varias crisis por sentir que no trabajaba lo suficiente en la carrera (aunque mi media de primero ha sido de 8, que no está nada mal) ni escribía suficiente, cosa que es bastante cierta. 

Empecé a escribir mi nueva novela en febrero, poniéndome un reto en plan Nanowrimo. Pensaba terminar con la llegada de abril, pero tuve que parar en marzo porque el agobio era demasiado. Volví a intentarlo en junio, empezando de nuevo porque quería cambiar ciertas cosas de la historia, pero me atasqué en verano y fui incapaz de continuar. Intenté hacer el Nanowrimo en noviembre, pero me fue imposible seguir más de dos días por el volumen de trabajo de la universidad. 
Sí he escrito varios relatos para concurso, aunque bastante pocos en comparación con otra gente. Este año gané el concurso de Malvael, lo que supone mi único logro literario. 

He leído en total 37 libros, bastantes menos de los que tenía pensados, y 13.658 páginas, la mitad que el año pasado. Se nota que ya voy acompañada en el transporte público y que no tengo tiempo para leer en casa. 
De esos 37 libros, 20 son de autores y 17 de autoras. No he conseguido el 50% que me propuse, pero me he quedado cerca. Al menos, más cerca que otros años. 

El libro más corto casi ni cuenta porque es más un tráiler de la saga que un libro en sí mismo, pero cuéntale eso a Goodreads. No he llegado a terminarme un tocho de más de mil páginas, lo que me entristece un poquito, y la longitud media es de casi cien páginas menos que el año pasado. Si al menos la calidad hubiera estado a la altura... pero tampoco. 

En general, las puntuaciones que he puesto a los libros han sido más bajas este año que el año pasado. He encontrado unas pocas joyas, como El ciervo blanco, que reseñaré próximamente, Every Heart A Doorway o Tehanu pero en general, los libros me han gustado menos. Me parece que solo el maratón de Tolkien salva la media. 
Puede que la cuota de mujeres haya influido en esto. No porque las mujeres escriban peor ni nada, sino porque para leerlas he tenido que hacer descubrimientos y arriesgarme. He leído autoras autopublicadas y poco conocidas, con lo que ha habido algunas decepciones, como libros que todavía eran un primer borrador. Con los autores, en cambio, iba prácticamente a tiro hecho, a cosas que sabía que me iban a gustar: Shakespeare, Stephen King, Sapkowski, Tolkien... Aún así también ha habido grandes decepciones, como Mago y cristal o El último Anillo. 

En general, este año he sido mucho más crítica con la representación de las mujeres en ficción. Obras que muchos aplauden como Hijos del Dios Tuerto o Mago y cristal a mí me han provocado arcadas por el machismo que he visto en ellas. Películas de este año que llaman feministas, como Colossal y The Last Jedi no me lo han parecido tanto. Parece que me estoy convirtiendo en la típica crítica a la que no le gusta nada. 

Lo bueno es que he tenido la oportunidad de hablar con más gente en eventos literarios y demás y he conocido a gente genial. He conectado con gente cuando creía que en el mundo de la escritura era un alma solitaria y errante. Me siento un poco pequeña a su lado porque veo que escriben cosas geniales y que yo soy una patata pero son gente maravillosa que con la que he aprendido un montón de cosas. 

Este año no voy a hacer tops ni nada parecido porque las reseñas de los libros están en este blog y se pueden consultar. Tampoco voy hacer propósitos para el año que viene más allá del reto de Goodreads. Quiero escribir un poco más pero sin comprometer la salud mental. Me gustaría llegar al 50% de autoras, pero tampoco me voy a comer la cabeza leyendo tráilers, borradores y obras que no me interesan para conseguirlo. En 2018 quiero disfrutar más de la lectura que en 2017, en definitiva.