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domingo, 24 de septiembre de 2017

Reseña: Las dos Torres, de JRR Tolkien

La Compañía se ha disuelto y sus integrantes emprenden caminos separados. Frodo y Sam continúan solos su viaje a lo largo del río Anduin, perseguidos por la sombra misteriosa de un ser extraño que también ambiciona la posesión del Anillo. Mientras, hombres, elfos y enanos se preparan para la batalla final contra las fuerzas del Señor del Mal.













El Señor de los Anillos
1. La Compañía del Anillo
2. Las dos Torres
3. El retorno del Rey

Este libro comienza directamente donde lo dejó el anterior, y su empiece es mucho más fuerte. No hay que esperar páginas y páginas hasta que lleguen los eventos que el lector medio considera interesantes. Boromir muere. Merry y Pippin son capturados por orcos. Frodo y Sam han tomado otro camino.

Así, empezamos con la búsqueda de Merry y Pippin, que llevará a los demás por tierras de Rohan. Y es que está claro que son pequeños, pero no poco importantes. Nada sabemos del destino de Frodo y Sam hasta que no llegamos a la segunda mitad de la novela, en la que cuenta lo que les ha ocurrido en ese tiempo. 

El ritmo de la primera mitad es bastante ágil. Los personajes están separados unos de otros, con lo que tenemos varias historias paralelas y siempre ocurren cosas. Por una parte están los hobbits con los Ents y por otra, el resto de la Compañía reuniendo las tropas de Rohan.

Voy a dividir la reseña por partes porque hablar de todo a la vez no es una opción.

Empecemos por los hobbits Merry y Pippin. Ellos se quedan en Fangorn y conocen a los ents, en especial a Bárbol, el ser más viejo de la Tierra Media, el que ha vivido todas las edades del mundo.

Los ents son una raza particular. Al igual que los hobbits, son una creación de Tolkien que rara vez se ha visto en obras de otros autores basándose en este. Como no podía ser de otra manera, tienen su propio lenguaje, con el que el autor demuestra la inventiva que tiene y la habilidad para dotar de personalidad incluso a las lenguas. Porque los ents son muy longevos y pueden vivir durante edades enteras. El tiempo no pasa igual para ellos que para nosotros, por tanto, ¿por qué su idioma debería ser como el nuestro?
Es una raza calmada que se toma mucho tiempo para decir las cosas, porque el nombre de alguien no es solo su nombre, es el reflejo de lo que ha vivido, y, en su caso, tiene que tener una longitud acorde. Un cerro no es un cerro, es todo lo que ha pasado hasta que se formara y todos los eventos que se han desarrollado en él. Un orco no es solo un orco, es todo el mal que provoca. No se nos dan palabras ni expresiones en lengua éntica más allá del nombre de Bárbol (y no completo), pero no las necesitamos. De todas formas seríamos demasiado rápidos al pronunciarlas.

Aquellos que dicen que la narrativa de Tolkien carece de mensajes y simbolismo no sé si han leído la misma saga que yo. Ya hablé en la reseña del libro anterior en el gran valor que se le da a la amistad y a la melancolía que lo llenaba todo.
En esta entrega aparecen nuevos personajes, con lo que tenemos un poco más de la visión que tenía Tolkien de ciertos aspectos, como es el caso de este fragmento, enunciado pro Bárbol sobre Saruman.

'I think that I now understand what he is up to. He is plotting to become a Power. He has a mind of metal and wheels; and he does not care for growing things, except as far as they serve him for the moment [...]'

La crítica a la industrialización es más que clara. Se podría decir que en realidad lo que quiere decir el autor es que está en contra de todo progreso y que condena a todos aquellos personajes que quieren salirse de la mentalidad medieval de la Tierra Media. Ya se ha criticado ese aspecto varias veces, pero yo no estoy segura de que se esté enfocando el mensaje del modo correcto. 
Porque Saruman no es malvado por negarse a hacer lo que se espera de él. Éowyn, de la que hablaremos más adelante, hace lo mismo queriendo entrar en combate siendo una mujer. Saruman es malvado porque destruye el bosque que le dio cobijo para empezar, porque para hacer avanzar su tecnología destruye la vida de los demás, y no le importa destrozar los árboles de Fangorn incluso si tenían voces y una personalidad propia. 
Así pues no es un mensaje contra el progreso, no contra todo, al menos. Es un mensaje contra aquel progreso que se lo lleva todo por delante. El que destruye bosques y contamina ríos, el que no respeta aquello que crece. Y creo que es un mensaje muy necesario en los tiempos que corren. Más aún cuando vemos el poder de los ents una vez que una pequeña chispa (tamaño hobbit, concretamente) les impulsa a marchar hacia Isengard y a sembrar la destrucción. Porque la naturaleza es muy poderosa, más que nuestras máquinas e ingenios, y eso es algo que no conviene olvidar. 

A pesar de todo, esta marcha de los ents no es una marcha gloriosa. Para Bárbol está condenada al fracaso, y siente que va hacia su muerte, que será la última vez, que todo cambiará para ellos a partir de entonces. Van a perderlo todo, pero lo van a hacer de todas formas. Por eso se dirigen hacia Isengard, para que su sacrificio al menos sirva de ayuda a otras criaturas. 

'Of course, it is likely enough, my friends,' he said slowly, 'likely enough that we are going to our doom: the last march of the Ents. But if we stayed at home and did nothing, doom would find us anyway, sooner or later. That though has long been growing in our hearts; and that is why we are marching now. It was not a hasty resolve. Now at least the last march of the Ents may be worth a song. Aye,' he sighed, 'we may help the other peoples before we pass away. Still, I should have liked to see the songs come true about the Entwives. I should dearly have liked to see Fimbrethil again. But there, my friends, songs like trees bear fruit only in their own time and their own way: and sometimes they are withered untimely.'

Porque los ents no solo se preocupan por sí mismos, como en las pelis.


El único aspecto que no me gusta de los ents es el tema de las ent-mujeres. Para empezar, no me gusta que se las distinga así cuando los ent-hombres son simplemente ents. Tampoco me gusta que sean tan distintas a los ent-hombres hasta el punto de marcharse todas en bloque hacia los Valar saben donde y que ni una sola ent-mujer decidiera quedarse en Fangorn o un ent decidiera marchar con ellas. Me parece que bajo eso subyace la idea de que las mujeres son distintas a los hombres, y por tanto seres que la gente normal (los hombres) no puede entender.


Pasemos ahora a hablar de los que han ido a Rohan: Legolas, Aragorn y Gimli.

Tras una carrera desenfrenada que ha terminado en fracaso, pero en la que al menos han encontrado a Gandalf de nuevo, confundiéndole con Saruman en el proceso, marchan hacia Edoras a hablar con el Rey, del que esperan recibir ayuda. 
Pero Rohan está ya muy lejos de ser la gran y honorable tierra de las canciones. El rey Théoden es viejo y languidece escuchando a un consejero que no parece buscar el bien del pueblo precisamente. Incluso el Rey pretende quedarse en su palacio sin ir a la guerra, pensando, gracias a su consejero, que eso no le va a afectar a él. Es una tierra que fue grande en un pasado lejano del que ya no queda nada. Y creo que esta canción será lo más ilustrativo que encontraré al respecto.

Where now are the horse and the rider?
 Where is the horn that was blowing?
Where is the helm and the hauberk, and the bright hair flowing?
Where is the harp on the harpstring, and the red fire glowing?
Where is the spring and the harvest and the tall corn growing?
They have passed like rain on the mountain, like a wind in the meadow;
The days have gone down in the West behind the hills into shadow.
Who shall gather the smoke of the deadwood burning,
Or behold the flowing years from the Sea returning?

Porque las canciones de Tolkien son el bien y bastante que solo voy a poner esta

Pero incluso ese rey marchito puede encontrar ayuda y fuerza, aunque esté en los últimos años de su vida. Porque no es tan viejo como cree y que aún le queda vida por delante. Porque no solo los jóvenes pueden realizar grandes gestas.

También encontramos aquí a otro de los personajes femeninos de la saga: Éowyn. Se la describe como una dama fría y altanera, de mirada seria. Una flor que se marchita entre los muros del palacio. No aparece demasiado en este volumen, y solo sabemos que ella quería luchar con el resto de los rohirrim pero se quedó guardando Edoras y esperando su retorno. Es un personaje que me sorprendió mucho la primera vez que leí la saga, pero su desarrollo ocurre en la siguiente entrega, con lo que será entonces cuando hable de ella en mayor profundidad.

Así llegamos a la primera gran batalla de la saga: la del abismo de Helm. No me voy a parar a analizarla porque eso lo puede hacer gente más versada que yo en el arte de la estrategia. No voy a decir si tal o cual movimiento fue acertado, me voy a centrar en lo que aporta. 
La batalla en sí no es larga, no tanto como en las películas. Es un punto central, pero la historia se centra más en lo que lleva a ella y en sus consecuencias que en la pelea en sí. 
Porque sí, termina en victoria, pero ¿qué clase de victoria? No una fácil, pues si no fuera por Gandalf habrían sucumbido ante la abrumadora mayoría de las tropas de Mordor. Los rohirrim han perdido hombres, se han desgastado, mientras que las tropas que Sauron habían enviado no significaban nada para él. Sí, ha sido una victoria, pero puede que sea la última. No es una que puedan pararse a celebrar. 

Pasemos ahora a hablar de Frodo y Sam, cuya historia ocupa toda la segunda mitad. 

Habían terminado el anterior volumen viajando solos hacia el Este con la esperanza de llegar al Monte del Destino y arrojar el Anillo. Por supuesto, el camino no es tan fácil como esperaban. Orientarse en el campo es complicado, más si no se dispone de mapas del terreno, y los hobbits pierden días enteros dando vueltas. 
Es obvio que no pueden seguir solos, que necesitan un guía: Gollum. 

Frodo acepta la compañía de este ser que le repugna y da lástima a partes iguales. No puede ir solo a Mordor, no sin conocer el camino. Esto no significa que confíe en él, desde luego. Ninguno de los dos hobbits lo hace, pero lo necesitan. Frodo, antes tan dispuesto a acabar con él descubre que ahora que lo ha visto en persona no puede sentir otra cosa que lástima. De hecho, cree que aún puede reformarse. Sam no está tan seguro, y en varios momentos expresa su enorme disgusto hacia la criatura, pero no va a contradecir a su amo.
Sin embargo, Frodo es bueno pero no tonto. Sabe que Gollum les traicionará y se prepara para ello. No confía en todo lo que dice y, aunque cree que Sméagol, lo que el considera "la parte buena" va ganando terreno, tampoco termina de bajar la guardia. Al fin y al cabo, Gollum también quiere su tesoro.

'I did not mean the danger that we all share, ' said Frodo. 'I mean a danger to yourself alone. You swore a promise by what you call the Precious. Remember that! It will hold you to it; but it will seek a way to twist it to your own undoing. Already you are being twisted. You revealed to me just now, foolishly. Give it back to Sméagol, you said. Do not say that again! Do not let that thought grow in you! You will never get it back. But the desire of it may betray you to a bitter end. You will never get it back. In the last need, Sméagol, I should put on the Precious; and the Precious mastered you long ago. If I, wearing it, were to command you, you would obey, even if it were to leap from a precipice to cast yourself into the fire. And such would be my command. So have care, Sméagol!

Desde luego, Frodo no se anda con chiquitas

Algo a destacar en esta trama es que la luz no siempre es bienvenida, y que no siempre se teme a las sombras. Los hobbits viajan de noche, pues en los páramos por donde caminan la luz les revela y muestra su verdadera debilidad. Incluso llegan a comparar la luz con la mirada de Sauron. No todos los elementos tienen siempre el mismo significado.

Por supuesto, todas las advertencias de que Gollum les traicionaría resultaron ser ciertas. El pasaje por el que entran a Mordor resulta estar ocupado por una criatura cuya maldad excede la del propio Sauron, Ella-Laraña, quien estaba compinchada con Gollum para repartirse el botín que para ambos supondrían los dos hobbits.
Y todas las precauciones fueron pocas, porque Ella-Laraña es un enemigo demasiado poderoso para dos pequeños hobbits.
Sí, Sam la derrota, pero eso no impide que antes ella envenenara a Frodo.
Y este es un punto muy interesante, porque es cuando Sam duda entre coger o no el Anillo y completar él solo la misión. Aquí se demuestra que Frodo no es el Elegido, que no tiene poderes especiales para terminar el viaje, que no está protegido por el destino. Porque su tarea podría hacerla cualquier otro, porque, aparentemente, él ha caído.
Pero no, como el pobre Sam descubre cuando ya es demasiado tarde. Frodo es prisionero de los orcos y no van a dejarlo escapar con facilidad.
El libro termina con la sensación de que Sauron es demasiado poderoso y que no le derrotarán jamás. Frodo es prisionero en Mordor y Sam no parece poder rescatarle. Todo parece perdido.

Y así Tolkien nos demuestra que es todo un maestro del arte del cliffhanger. ¿Cómo no seguir con El Retorno del Rey nada más terminar?

Conclusión: Y aún dirán que es el peor de la saga.

Lo mejor: La cantidad de emociones y mensajes que transmite
Lo peor: ¡Sorpresa! Sigue siendo un campo de nabos.

Nota:

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Reseña: La Comunidad del Anillo, de JRR Tolkien

En la adormecida e idílica Comarca, un joven hobbit recibe un encargo: custodiar el Anillo Único y emprender el viaje para su destrucción en la Grieta del Destino. Acompañado por magos, hombres, elfos y enanos, atravesará la Tierra Media y se internará en las sombras de Mordor, perseguido siempre por las huestes de Sauron, el Señor Oscuro, dispuesto a recuperar su creación para establecer el dominio definitivo del Mal.












El Señor de los Anillos
1. La Comunidad del Anillo
2. Las Dos Torres
3. El Retorno del Rey

Al fin llegué a lo que de verdad quería leer tras el maratón de Tolkien de este verano. Llevaba sin leer El Señor de los Anillos desde que llegué a Madrid hace cuatro años y necesitaba releerlo con todas mis fuerzas. Y esta vez, en inglés.

Algo que todos comentan, que nunca falla, es la abundancia de descripciones que pueblan estas páginas, especialmente de árboles y paisajes. En mi primera lectura fue algo que me molestó pero ahora incluso es algo que disfruto. Me encantan los pasajes descriptivos si están bien escritos y en este caso son sublimes. Aunque, claro, no son para todo el mundo, y más ahora, que parece que el ritmo de los libros tiene que ser siempre frenético. 
Algo que sí me molesta con respecto a las descripciones es su casi total ausencia en el caso de los personajes principales. Solo Gandalf, Aragorn y Boromir son descritos con detalle, de Frodo sabemos que tiene cierto aire élfico, de Sam, que es algo más gordo que el común de los hobbits y de Gimli, que es como su padre (un enano viejo de barba blanca) pero más joven. Nada sabemos de Merry, Pippin y Legolas. Ni siquiera el color de pelo. Y esto es un problema, porque no recuerdo las caras que les puse cuando me leí la saga antes de ver las películas y parece que se han perdido para siempre. 

El ritmo es bastante lento sí, pero es constante y va acelerando. La trama avanza en todos los capítulos, aunque sea un poco. Y la forma de escribir me parece tan bonita que la cantidad de descripciones no me podría importar menos.
Además, no es para tanto, exagerados.

Pero suficiente con las quejas. Yo he venido a vender el libro.

Todo el mundo parece tener ideas de cómo es El Señor de los Anillos. Muchas de ellas vienen de las películas, y en muchas de ellas se equivocan. Porque esta saga no es tan típica y corriente como parece a primera vista, tiene muchos matices y mucho que descubrir.
Y es que no es tan fácil ser mejor que Tolkien, después de todo. 

Para empezar, sorprenden los personajes. Lo bien construidos que están, sus luces y sus sombras. Sí, la historia principal es una batalla entre la Luz y la Oscuridad, pero no todos los personajes "buenos" son del todo honorables ni los "malos" fueron siempre así.
Ninguno de los miembros de la Compañía es completamente "luminoso". Boromir es consumido por el Anillo y acaba pagándolo, Galadriel demuestra que si ella lo tuviera sería más temible que el Señor Oscuro, Frodo abandona a sus amigos.
Porque esa es otra. Frodo no es un héroe, es un hobbit normal que se ve envuelto en eventos más grandes que él. No tiene poderes especiales ni una fuerza física fuera de lo común. No es un Elegido a quien una fuerza superior le ha confiado el Anillo. Él es quien elige llevarlo al Monte del Destino, una elección que cualquier otro podría haber hecho. Es un personaje muy fuerte, mucho más que Aragorn o Legolas, y me repatea mucho que todo el mundo se tome su elección, tan terrible como es, a la ligera. 

Uno de los grandes temas de esta obra, y que se ve con mayor intensidad en este volumen, es la amistad. Es lo que empuja a Merry y a Pippin a salir de la Comarca y proporcionar una coartada a Frodo. Es lo que hace que la Compañía se junte. Y, de hecho, cuando la confianza entre sus miembros se rompe, cuando Frodo es traicionado por Boromir, es cuando se la Compañía se disuelve. Algo que ni siquiera la caída de Gandalf había conseguido. 
Es cierto que a veces no se demuestra como debería, como cuando Legolas y Gimli se hacen amigos de repente al salir de Lórien, pero en general las relaciones son tremendamente realistas. Las que habría entre personas de verdad. Y eso es maravilloso. 

Aunque no lo parezca, la melancolía es algo que está muy presente aquí, para los que digan que la fantasía de Tolkien es solo bonita. Sí, Frodo va a salvar el mundo, pero las probabilidades de que lo consiga son muy pequeñas. Y aunque lo haga, el precio será muy alto. Él puede que no vuelva a ver la Comarca, la primavera de Lórien nunca volverá a ser como era. Sí, va a salvar el mundo. Pero ya está muriendo de todas formas. 

Pero eso no significa que todo el libro sea serio. Los momentos distendidos son pocos, pero aún así están ahí. Aragorn se burla de los hobbits en Bree, Frodo bromea con Bilbo en Rivendell, Tom Bombadil se dedica a cantar tonterías. No todo es serio, grande y trascendental, aunque una buena parte sí. 

Y las canciones... ay. Sé que es una opinión impopular y que nadie está de acuerdo conmigo en esto, pero me parecen preciosas. Hay algunas que se me han quedado en la cabeza y no me puedo quitar. Ojalá poder versionarlas todas. 
Estoy hablando, por supuesto, de la versión en inglés. En español ni siquiera riman.

Será algo que diga en casi todas las reseñas de Tolkien, pero me faltan mujeres. En este volumen solo aparecen Arwen y Galadriel, ambas damas elfas y de belleza sobrenatural. Es cierto que Galadriel es un personaje muy complejo y con muchos matices, pero no deja de ostentar el papel de "hada madrina", y Arwen no pasa de interés amoroso.

Conclusión: Si aún no lo has leído, no sé a qué esperas

Lo mejor: La profundidad que tiene la historia, con tantos detalles que hacen falta varias lecturas para verlos.
Lo peor: Leer con las imágenes de la película en la cabeza