La Compañía se ha disuelto y sus integrantes emprenden caminos separados. Frodo y Sam continúan solos su viaje a lo largo del río Anduin, perseguidos por la sombra misteriosa de un ser extraño que también ambiciona la posesión del Anillo. Mientras, hombres, elfos y enanos se preparan para la batalla final contra las fuerzas del Señor del Mal.
El Señor de los Anillos
1. La Compañía del Anillo
2. Las dos Torres
3. El retorno del Rey
Este libro comienza directamente donde lo dejó el anterior, y su empiece es mucho más fuerte. No hay que esperar páginas y páginas hasta que lleguen los eventos que el lector medio considera interesantes. Boromir muere. Merry y Pippin son capturados por orcos. Frodo y Sam han tomado otro camino.
Así, empezamos con la búsqueda de Merry y Pippin, que llevará a los demás por tierras de Rohan. Y es que está claro que son pequeños, pero no poco importantes. Nada sabemos del destino de Frodo y Sam hasta que no llegamos a la segunda mitad de la novela, en la que cuenta lo que les ha ocurrido en ese tiempo.
El ritmo de la primera mitad es bastante ágil. Los personajes están separados unos de otros, con lo que tenemos varias historias paralelas y siempre ocurren cosas. Por una parte están los hobbits con los Ents y por otra, el resto de la Compañía reuniendo las tropas de Rohan.
Voy a dividir la reseña por partes porque hablar de todo a la vez no es una opción.
Empecemos por los hobbits Merry y Pippin. Ellos se quedan en Fangorn y conocen a los ents, en especial a Bárbol, el ser más viejo de la Tierra Media, el que ha vivido todas las edades del mundo.
Los ents son una raza particular. Al igual que los hobbits, son una creación de Tolkien que rara vez se ha visto en obras de otros autores basándose en este. Como no podía ser de otra manera, tienen su propio lenguaje, con el que el autor demuestra la inventiva que tiene y la habilidad para dotar de personalidad incluso a las lenguas. Porque los ents son muy longevos y pueden vivir durante edades enteras. El tiempo no pasa igual para ellos que para nosotros, por tanto, ¿por qué su idioma debería ser como el nuestro?
Es una raza calmada que se toma mucho tiempo para decir las cosas, porque el nombre de alguien no es solo su nombre, es el reflejo de lo que ha vivido, y, en su caso, tiene que tener una longitud acorde. Un cerro no es un cerro, es todo lo que ha pasado hasta que se formara y todos los eventos que se han desarrollado en él. Un orco no es solo un orco, es todo el mal que provoca. No se nos dan palabras ni expresiones en lengua éntica más allá del nombre de Bárbol (y no completo), pero no las necesitamos. De todas formas seríamos demasiado rápidos al pronunciarlas.
Aquellos que dicen que la narrativa de Tolkien carece de mensajes y simbolismo no sé si han leído la misma saga que yo. Ya hablé en la reseña del libro anterior en el gran valor que se le da a la amistad y a la melancolía que lo llenaba todo.
En esta entrega aparecen nuevos personajes, con lo que tenemos un poco más de la visión que tenía Tolkien de ciertos aspectos, como es el caso de este fragmento, enunciado pro Bárbol sobre Saruman.
Voy a dividir la reseña por partes porque hablar de todo a la vez no es una opción.
Empecemos por los hobbits Merry y Pippin. Ellos se quedan en Fangorn y conocen a los ents, en especial a Bárbol, el ser más viejo de la Tierra Media, el que ha vivido todas las edades del mundo.
Los ents son una raza particular. Al igual que los hobbits, son una creación de Tolkien que rara vez se ha visto en obras de otros autores basándose en este. Como no podía ser de otra manera, tienen su propio lenguaje, con el que el autor demuestra la inventiva que tiene y la habilidad para dotar de personalidad incluso a las lenguas. Porque los ents son muy longevos y pueden vivir durante edades enteras. El tiempo no pasa igual para ellos que para nosotros, por tanto, ¿por qué su idioma debería ser como el nuestro?
Es una raza calmada que se toma mucho tiempo para decir las cosas, porque el nombre de alguien no es solo su nombre, es el reflejo de lo que ha vivido, y, en su caso, tiene que tener una longitud acorde. Un cerro no es un cerro, es todo lo que ha pasado hasta que se formara y todos los eventos que se han desarrollado en él. Un orco no es solo un orco, es todo el mal que provoca. No se nos dan palabras ni expresiones en lengua éntica más allá del nombre de Bárbol (y no completo), pero no las necesitamos. De todas formas seríamos demasiado rápidos al pronunciarlas.
Aquellos que dicen que la narrativa de Tolkien carece de mensajes y simbolismo no sé si han leído la misma saga que yo. Ya hablé en la reseña del libro anterior en el gran valor que se le da a la amistad y a la melancolía que lo llenaba todo.
En esta entrega aparecen nuevos personajes, con lo que tenemos un poco más de la visión que tenía Tolkien de ciertos aspectos, como es el caso de este fragmento, enunciado pro Bárbol sobre Saruman.
'I think that I now understand what he is up to. He is plotting to become a Power. He has a mind of metal and wheels; and he does not care for growing things, except as far as they serve him for the moment [...]'
La crítica a la industrialización es más que clara. Se podría decir que en realidad lo que quiere decir el autor es que está en contra de todo progreso y que condena a todos aquellos personajes que quieren salirse de la mentalidad medieval de la Tierra Media. Ya se ha criticado ese aspecto varias veces, pero yo no estoy segura de que se esté enfocando el mensaje del modo correcto.
Porque Saruman no es malvado por negarse a hacer lo que se espera de él. Éowyn, de la que hablaremos más adelante, hace lo mismo queriendo entrar en combate siendo una mujer. Saruman es malvado porque destruye el bosque que le dio cobijo para empezar, porque para hacer avanzar su tecnología destruye la vida de los demás, y no le importa destrozar los árboles de Fangorn incluso si tenían voces y una personalidad propia.
Así pues no es un mensaje contra el progreso, no contra todo, al menos. Es un mensaje contra aquel progreso que se lo lleva todo por delante. El que destruye bosques y contamina ríos, el que no respeta aquello que crece. Y creo que es un mensaje muy necesario en los tiempos que corren. Más aún cuando vemos el poder de los ents una vez que una pequeña chispa (tamaño hobbit, concretamente) les impulsa a marchar hacia Isengard y a sembrar la destrucción. Porque la naturaleza es muy poderosa, más que nuestras máquinas e ingenios, y eso es algo que no conviene olvidar.
A pesar de todo, esta marcha de los ents no es una marcha gloriosa. Para Bárbol está condenada al fracaso, y siente que va hacia su muerte, que será la última vez, que todo cambiará para ellos a partir de entonces. Van a perderlo todo, pero lo van a hacer de todas formas. Por eso se dirigen hacia Isengard, para que su sacrificio al menos sirva de ayuda a otras criaturas.
'Of course, it is likely enough, my friends,' he said slowly, 'likely enough that we are going to our doom: the last march of the Ents. But if we stayed at home and did nothing, doom would find us anyway, sooner or later. That though has long been growing in our hearts; and that is why we are marching now. It was not a hasty resolve. Now at least the last march of the Ents may be worth a song. Aye,' he sighed, 'we may help the other peoples before we pass away. Still, I should have liked to see the songs come true about the Entwives. I should dearly have liked to see Fimbrethil again. But there, my friends, songs like trees bear fruit only in their own time and their own way: and sometimes they are withered untimely.'
Porque los ents no solo se preocupan por sí mismos, como en las pelis.
El único aspecto que no me gusta de los ents es el tema de las ent-mujeres. Para empezar, no me gusta que se las distinga así cuando los ent-hombres son simplemente ents. Tampoco me gusta que sean tan distintas a los ent-hombres hasta el punto de marcharse todas en bloque hacia los Valar saben donde y que ni una sola ent-mujer decidiera quedarse en Fangorn o un ent decidiera marchar con ellas. Me parece que bajo eso subyace la idea de que las mujeres son distintas a los hombres, y por tanto seres que la gente normal (los hombres) no puede entender.
Pasemos ahora a hablar de los que han ido a Rohan: Legolas, Aragorn y Gimli.
Tras una carrera desenfrenada que ha terminado en fracaso, pero en la que al menos han encontrado a Gandalf de nuevo, confundiéndole con Saruman en el proceso, marchan hacia Edoras a hablar con el Rey, del que esperan recibir ayuda.
Tras una carrera desenfrenada que ha terminado en fracaso, pero en la que al menos han encontrado a Gandalf de nuevo, confundiéndole con Saruman en el proceso, marchan hacia Edoras a hablar con el Rey, del que esperan recibir ayuda.
Pero Rohan está ya muy lejos de ser la gran y honorable tierra de las canciones. El rey Théoden es viejo y languidece escuchando a un consejero que no parece buscar el bien del pueblo precisamente. Incluso el Rey pretende quedarse en su palacio sin ir a la guerra, pensando, gracias a su consejero, que eso no le va a afectar a él. Es una tierra que fue grande en un pasado lejano del que ya no queda nada. Y creo que esta canción será lo más ilustrativo que encontraré al respecto.
Where now are the horse and the rider?
Where is the horn that was blowing?
Where is the helm and the hauberk, and the bright hair flowing?
Where is the harp on the harpstring, and the red fire glowing?
Where is the spring and the harvest and the tall corn growing?
They have passed like rain on the mountain, like a wind in the meadow;
The days have gone down in the West behind the hills into shadow.
Who shall gather the smoke of the deadwood burning,
Or behold the flowing years from the Sea returning?
Porque las canciones de Tolkien son el bien y bastante que solo voy a poner esta
Pero incluso ese rey marchito puede encontrar ayuda y fuerza, aunque esté en los últimos años de su vida. Porque no es tan viejo como cree y que aún le queda vida por delante. Porque no solo los jóvenes pueden realizar grandes gestas.
También encontramos aquí a otro de los personajes femeninos de la saga: Éowyn. Se la describe como una dama fría y altanera, de mirada seria. Una flor que se marchita entre los muros del palacio. No aparece demasiado en este volumen, y solo sabemos que ella quería luchar con el resto de los rohirrim pero se quedó guardando Edoras y esperando su retorno. Es un personaje que me sorprendió mucho la primera vez que leí la saga, pero su desarrollo ocurre en la siguiente entrega, con lo que será entonces cuando hable de ella en mayor profundidad.
Así llegamos a la primera gran batalla de la saga: la del abismo de Helm. No me voy a parar a analizarla porque eso lo puede hacer gente más versada que yo en el arte de la estrategia. No voy a decir si tal o cual movimiento fue acertado, me voy a centrar en lo que aporta.
La batalla en sí no es larga, no tanto como en las películas. Es un punto central, pero la historia se centra más en lo que lleva a ella y en sus consecuencias que en la pelea en sí.
Porque sí, termina en victoria, pero ¿qué clase de victoria? No una fácil, pues si no fuera por Gandalf habrían sucumbido ante la abrumadora mayoría de las tropas de Mordor. Los rohirrim han perdido hombres, se han desgastado, mientras que las tropas que Sauron habían enviado no significaban nada para él. Sí, ha sido una victoria, pero puede que sea la última. No es una que puedan pararse a celebrar.
Pasemos ahora a hablar de Frodo y Sam, cuya historia ocupa toda la segunda mitad.
Habían terminado el anterior volumen viajando solos hacia el Este con la esperanza de llegar al Monte del Destino y arrojar el Anillo. Por supuesto, el camino no es tan fácil como esperaban. Orientarse en el campo es complicado, más si no se dispone de mapas del terreno, y los hobbits pierden días enteros dando vueltas.
Es obvio que no pueden seguir solos, que necesitan un guía: Gollum.
Frodo acepta la compañía de este ser que le repugna y da lástima a partes iguales. No puede ir solo a Mordor, no sin conocer el camino. Esto no significa que confíe en él, desde luego. Ninguno de los dos hobbits lo hace, pero lo necesitan. Frodo, antes tan dispuesto a acabar con él descubre que ahora que lo ha visto en persona no puede sentir otra cosa que lástima. De hecho, cree que aún puede reformarse. Sam no está tan seguro, y en varios momentos expresa su enorme disgusto hacia la criatura, pero no va a contradecir a su amo.
Sin embargo, Frodo es bueno pero no tonto. Sabe que Gollum les traicionará y se prepara para ello. No confía en todo lo que dice y, aunque cree que Sméagol, lo que el considera "la parte buena" va ganando terreno, tampoco termina de bajar la guardia. Al fin y al cabo, Gollum también quiere su tesoro.
'I did not mean the danger that we all share, ' said Frodo. 'I mean a danger to yourself alone. You swore a promise by what you call the Precious. Remember that! It will hold you to it; but it will seek a way to twist it to your own undoing. Already you are being twisted. You revealed to me just now, foolishly. Give it back to Sméagol, you said. Do not say that again! Do not let that thought grow in you! You will never get it back. But the desire of it may betray you to a bitter end. You will never get it back. In the last need, Sméagol, I should put on the Precious; and the Precious mastered you long ago. If I, wearing it, were to command you, you would obey, even if it were to leap from a precipice to cast yourself into the fire. And such would be my command. So have care, Sméagol!
Desde luego, Frodo no se anda con chiquitas
Algo a destacar en esta trama es que la luz no siempre es bienvenida, y que no siempre se teme a las sombras. Los hobbits viajan de noche, pues en los páramos por donde caminan la luz les revela y muestra su verdadera debilidad. Incluso llegan a comparar la luz con la mirada de Sauron. No todos los elementos tienen siempre el mismo significado.
Por supuesto, todas las advertencias de que Gollum les traicionaría resultaron ser ciertas. El pasaje por el que entran a Mordor resulta estar ocupado por una criatura cuya maldad excede la del propio Sauron, Ella-Laraña, quien estaba compinchada con Gollum para repartirse el botín que para ambos supondrían los dos hobbits.
Y todas las precauciones fueron pocas, porque Ella-Laraña es un enemigo demasiado poderoso para dos pequeños hobbits.
Sí, Sam la derrota, pero eso no impide que antes ella envenenara a Frodo.
Y este es un punto muy interesante, porque es cuando Sam duda entre coger o no el Anillo y completar él solo la misión. Aquí se demuestra que Frodo no es el Elegido, que no tiene poderes especiales para terminar el viaje, que no está protegido por el destino. Porque su tarea podría hacerla cualquier otro, porque, aparentemente, él ha caído.
Pero no, como el pobre Sam descubre cuando ya es demasiado tarde. Frodo es prisionero de los orcos y no van a dejarlo escapar con facilidad.
El libro termina con la sensación de que Sauron es demasiado poderoso y que no le derrotarán jamás. Frodo es prisionero en Mordor y Sam no parece poder rescatarle. Todo parece perdido.
Y así Tolkien nos demuestra que es todo un maestro del arte del cliffhanger. ¿Cómo no seguir con El Retorno del Rey nada más terminar?
Conclusión: Y aún dirán que es el peor de la saga.
Lo mejor: La cantidad de emociones y mensajes que transmite
Lo peor: ¡Sorpresa! Sigue siendo un campo de nabos.
Nota:
Por supuesto, todas las advertencias de que Gollum les traicionaría resultaron ser ciertas. El pasaje por el que entran a Mordor resulta estar ocupado por una criatura cuya maldad excede la del propio Sauron, Ella-Laraña, quien estaba compinchada con Gollum para repartirse el botín que para ambos supondrían los dos hobbits.
Y todas las precauciones fueron pocas, porque Ella-Laraña es un enemigo demasiado poderoso para dos pequeños hobbits.
Sí, Sam la derrota, pero eso no impide que antes ella envenenara a Frodo.
Y este es un punto muy interesante, porque es cuando Sam duda entre coger o no el Anillo y completar él solo la misión. Aquí se demuestra que Frodo no es el Elegido, que no tiene poderes especiales para terminar el viaje, que no está protegido por el destino. Porque su tarea podría hacerla cualquier otro, porque, aparentemente, él ha caído.
Pero no, como el pobre Sam descubre cuando ya es demasiado tarde. Frodo es prisionero de los orcos y no van a dejarlo escapar con facilidad.
El libro termina con la sensación de que Sauron es demasiado poderoso y que no le derrotarán jamás. Frodo es prisionero en Mordor y Sam no parece poder rescatarle. Todo parece perdido.
Y así Tolkien nos demuestra que es todo un maestro del arte del cliffhanger. ¿Cómo no seguir con El Retorno del Rey nada más terminar?
Conclusión: Y aún dirán que es el peor de la saga.
Lo mejor: La cantidad de emociones y mensajes que transmite
Lo peor: ¡Sorpresa! Sigue siendo un campo de nabos.
Nota:



