El universo más famoso de la fantasía visto desde el lado de los perdedores: El señor de los anillos en clave orco.
La guerra ha terminado. Con traiciones y engaños, los bárbaros supersticiosos de la Alianza de Occidente, ayudados por magos de siniestras intenciones, han vencido al pueblo orco, amante de la paz, industrioso y científico. Ahora comienza la carnicería: a los derrotados dispersos les espera el amargo camino de vuelta a casa, hostigados por las patrullas de elfos que buscan eliminar hasta el último orco, hombre, mujer y niño, designados por una propaganda perversa como raza caníbal, maldita y a exterminar. Pero de las cenizas de la catástrofe todavía puede extraerse un resquicio de esperanza. Si la misión encomendada a nuestros protagonistas tiene éxito, las tornas podrían volverse, y habrá llegado la hora de la revancha de los orcos.
Tenía pensado terminar con Tolkien tras El Retorno del Rey y ponerme a leer otras cosas, pero poco antes de que lo fuera a terminar, mi novio me recomendó esto, ya que tendría la saga fresca. Es un libro que siempre aparece en los vídeos y entradas sobre Curiosidades del Señor de los Anillos. Y quise ver cómo se había montado el autor la vista desde el otro lado.
No os voy a dar las ilusiones que me dieron a mí. Esto no es un retelling desde el punto de vista orco, sino una continuación. Comienza con un breve resumen de la Guerra del Anillo desde esa nueva perspectiva, pero el foco está en todo lo que ocurre después.
El comienzo tiene su gracia, una vez que uno se acostumbra a los nuevos nombres (cambiados por temas de copyright, asumo). Se cuenta cómo Gandalf Gandrelf tiene sus desavenencias con Saruman Searuman y cómo el segundo abandona el Consejo de los Magos porque cree en los avances científicos y filosóficos de Mordor Umbror, mientras que su compañero es un bárbaro que se niega a dejar que el mundo avance y se quede estancado en la magia de los elfos. Es curioso ver cómo un conflicto tan épico se convierte, como siempre, en una mera lucha por el poder y no en un enfrentamiento entre el Bien y el Mal.
Cómo no, también hay un resumen parodiado de la Batalla de los Campos de Pelennor Cercados. Es ridícula y tiene su gracia, aunque tiene ciertos puntos que no me han gustado nada. Y es que si haces una parodia del Señor de los Anillos y esta vez sí que tratas a las mujeres como cosas es que hay algo que no estás haciendo bien. Las usan como recompensa y Éowyn Eowhynn ni siquiera tiene su momento heroico, sino como algo que contarán más tarde para ridiculizar al Rey Brujo, diciendo que lo derrotó una mujer. Me hierve la sangre con esas cosas.
Después de esto ya se da la nueva misión a los protagonistas orcos y empiezan a preguntarse cómo llevarla a cabo. Y es que les han ordenado quemar el Espejo de Galadriel la Dama Luz en los fuegos del Monte del Destino (no me acuerdo de su nombre en el libro), una misión casi imposible.
Tras el primer cuarto pasamos a ver cómo Eowhynn y Faramir Aramir están en Ithilien Lunien, en calidad de rehenes del rey de Gondor Pietror. Me pareció un salto muy extraño y que lo que se contaba no tenía mucho que ver con lo anterior, pero con lo que me gustan a mí Éowyn y Faramir, no me importó demasiado. Al menos aquí ella sí que tiene momentos heroicos y se la trata más como a una persona que como a una cosa. Eso sí, deja bastante claro que Eowhynn no tiene muchas luces, algo que no me gusta nada. Que se meta con lo que quiera pero deje a mi Éowyn en paz.
Pasada la mitad las cosas se vuelven mucho más pesadas. La narración pasa a centrarse en un espía que trabaja en una ciudad del sur. Ni siquiera me quedó claro qué tenía que hacer y para quién, ni si era un trasfondo o algo que ocurría en el presente del libro. Me aburrió muchísimo porque no pegaba nada con todo lo anterior. Encima, la mirada masculina era brutal, y las mujeres, otra vez, eran tratadas como meros objetos sexuales. Lo leí en diagonal. Es un fragmente de relleno, que no aporta nada.
El último cuarto vuelve a ser un poco interesante, pero para entonces todas mis ganas de leer se habían esfumado. Leía en diagonal y solo quería terminarlo. Al fin continúa donde lo dejaron al terminar el primer cuarto, con los orcos y sus ardides para destruir el Espejo. El final está curioso, pero no se puede decir mucho más.
El estilo está bien, es sencillo y se puede seguir. El problema que tiene es que se para demasiado a dar larguísimas explicaciones de logística, ciencia o diplomacia. Las primeras veces que lo hace tiene su gracia, porque en la trilogía no se paraban demasiado a considerar esas cosas, pero pasadas las diez primeras se vuelve cansino e inaguantable. Casi parece que Yeskov nos trata como idiotas.
Como he dicho, la representación femenina está mucho, mucho peor que en El Señor de los Anillos, que tampoco es un ejemplo, precisamente. Las pocas mujeres que hay son objetos. Éowhynn es la que se salva un poco de eso, aunque también se describe cómo Aramir goza de sus encantos. Arwen Estrella se ve como un personaje algo más poderoso, una mujer capaz de decirle a su marido Aragorn Altagorn que no se va a acostar con él ni le va a querer nunca. También se ve como es ella la que realmente maneja Pietror, y eso es guay. No es tan guay que en todas sus escenas se la vea con la perspectiva de Altagorn, que sí que la ve como un trozo de carne al que conquistar.
Aparece otra de cuyo nombre no quiero acordarme. Es una mujer inteligente, pero un interés amoroso y, encima, prostituta, con lo que no faltan descripciones de sus encantos. De repente desaparece, así que tampoco es demasiado relevante en realidad.
En general, se puede decir que es un libro que está curioso. Lo recomendaría como rareza, para gente muy fan de la saga original que quiera ver una vuelta de tuerca, y en ningún caso recomendaría seguir más allá de la mitad. En cuanto se aparta un poco del Señor de los Anillos, se desinfla del todo, y todas las cosas buenas que tiene están al principio. Bastaba con saber que existía.
Conclusión: Curioso, pero poco más
Lo mejor: La vuelta de tuerca a los eventos de ESDLA, aunque no todos.
Lo peor: Trata a las mujeres como si fueran cosas y tiene demasiados capítulos irrelevantes
Nota:


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