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sábado, 10 de septiembre de 2016

Reseña: Aprendiz de asesino, de Robin Hobb

Llena de magia y maldad, de heroísmo y deshonor, pasión y aventura, Aprendiz de Asesino es la novela de una irresistible voz dentro de la Gran Fantasía. La narrativa refrescante y original de Robin Hobb es el comienzo de una nueva época dentro de la literatura fantástica.

El joven Traspié es el hijo bastardo del noble príncipe Hidalgo, heredero al trono de los seis ducados. Después de ser rechazado por su familia, es llevado a la corte real donde crece bajo la tutela del arisco caballerizo de su padre. Todos los miembros de la realeza lo consideran un paria salvo el taimado rey Artimañas, que ordena que su secretario lo adiestre en las artes del asesinato. Pues por las venas de Traspié corre la sangre de la mágica Habilidad... junto a los más oscuros saberes de un niño criado con los perros del establo y repudiado por su familia.

Mientras los bárbaros invasores saquean las costas, Traspié se convierte en un hombre. Pronto habrá de arrostrar su primera misión, tan peligrosa como desoladora. Y aunque hay quienes ven en él una amenaza para el trono, quizá posea realmente el secreto de la supervivencia del reino.

El Vatídico
1. Aprendiz de asesino
3. La búsqueda del asesino


Robin Hobb era una autora que me llevaba llamando la atención mucho tiempo, pero nunca me había animado a leerla porque no sabía por qué libro empezar. Tuve que tirar de Wikipedia para saber cuál era el primer publicado y comenzar por ahí. Tiene más de cuatro trilogías de libros muy tochos ambientadas en el mundo de los Seis Ducados, y hay que leerlas en orden para que unos libros no arruinen otros. Creo que he empezado por el sitio correcto.

Este es un libro que me ha sorprendido muchísimo, desde los personajes hasta el estilo pasando por la construcción de mundos. No creía que la fantasía medieval pudiera tirar tanto a estas alturas.

En un principio el mundo no destaca demasiado. Parece un mundo medieval estándar con sus castillos, sus doncellas, sus bastardos y su plebe. Ni siquiera parece profundizar en cuestiones casi básicas como las creencias de sus habitantes. Pero según avanza la historia se descubre que es mucho más profundo de lo que parecía en un principio.
El primer detalle que nos demuestra que esto no es otro mundo medieval es el nombre de los miembros de la realeza: Prince Chivalry, Lady Patience, Prince Verity, Prince Regal... Todos son adjetivos que describen una cualidad positiva que se supone que tendrán los gobernantes. No lo había visto nunca, y me ha gustado mucho, aunque parezca un detalle tonto.
Después, nos damos cuenta de que, a pesar de que no hay ninguna protagonista como tal, la presencia femenina es mucho más alta que en el resto de libros de este estilo. Fitz, el protagonista, es entrenado con la espada por una mujer, y no es una mujer joven y despampanante, sino una mujer mayor; la sastre que le diseña la ropa también es una mujer, y no hace falta hacer referencia a su belleza para saber que es alguien que se hace respetar. Y hay muchos casos más. No solo hay presencia femenina, sino que Hobb pone en puestos de importancia a mujeres que ni tienen ni necesitan belleza, y eso es algo que en fantasía no se ve tan a menudo.
No he encontrado el sexismo que hay en otras novelas medievales. Incluso el orden dinástico es distinto, pues se sigue el orden estricto de nacimiento, sin importar que el futuro rey sea un hombre o una mujer, y todos lo ven como algo normal. Hay un maestro en cierto momento que ignora por sistema a sus alumnas, e incluso las considera como una carga, y estas lo ven como algo raro, despreciable. El mismo protagonista opina que las damas de la corte no deberían estar de adorno, deberían ser compañeras de sus maridos e incluso salir de caza con ellos. Como sus iguales, no sus sirvientas.

El estilo es precioso. Consigue introducir de lleno al lector en la trama y no permite que se distraiga por nada en el mundo. Las descripciones no son demasiado exhaustivas ni pesadas, están introducidas a la perfección en la trama, para que casi uno no note que están ahí. Las imágenes que se formaban en mi cabeza eran muy vívidas, casi era como ver una película o leer un cómic.
Al principio de cada capítulo cuenta algo sobre tradiciones o historia de los Seis Ducados, con lo que se van descubriendo detalles que permiten entender mejor la historia que no suelen superar los dos párrafos, con lo que la información sobre el mundo fluye a la par que la historia.
Todo está contado en primera persona, con la perspectiva de un Fitz ya viejo. Hay quien lo hace y se olvida de que son unas memorias, que es imposible acordarse de todo, pero Hobb se las ha apañado a las mil maravillas. Parecen reales, a pesar de sus licencias de repetir los diálogos palabra por palabra.

Los personajes son muchísimos, y no todos están igual de dibujados. El principal, Fitz, es una maravilla de personaje. Uno de los primeros jóvenes que conozco en la literatura que se comportan de acuerdo a su edad. Es un protagonista que comete errores, que prueba cosas que no le salen bien, que no siempre aprende de ellos, que se tropieza varias veces con la misma piedra... Es humano, es creíble.
El resto están un poco desdibujados porque solo vemos la perspectiva de Fitz, pero no por ello dejan de ser muy interesantes, e incluso atípicos. Hay que destacar en todo esto al Bufón, el personaje más misterioso con diferencia del libro. Es alguien que en la Corte consideran muy raro, habla con acertijos y solo con quien quiere, si se le busca, no se le puede encontrar, dicen que es hijo de un hada, y ni siquiera saben si se considera hombre o mujer. Alguien a quien quiero ver más en próximas entregas, desde luego.

La trama avanza bastante despacio, pero se siente que es el ritmo que tiene que llevar. Permite que los personajes crezcan con calma y no se precipita en casi ningún momento. Al principio parece que no hay realmente una historia, pero se va descubriendo según avanza la trama. Al final parece que ya se entrevé algo de intrigas palaciegas, pero se nota que es más bien un libro de presentación. No por ello es más aburrido, pero quien busque acción a raudales no la va a encontrar aquí.

La magia es un elemento que se muestra poco, es algo misterioso. Se ve en "la maña" y "la habilidad", disciplinas que permiten comunicarse a través de la mente con animales y humanos, respectivamente. También con los "forjados", gentes vacías, sin alma ni presencia, que roban y asaltan en los caminos pero que no sienten más que hambre y apenas hablan.
Esto no se explica con reglas exhaustivas, y en el caso de los "forjados" ni siquiera se sabe si hay un mecanismo mágico y en qué consiste. Por eso su existencia tiene más impacto. Y da más miedo.

Por último, decir que si tenéis un buen nivel recomiendo leer esto en inglés. No sé cómo será la traducción, no la voy a juzgar sin saber nada y sin haber leído el libro en español, pero los nombres me rechinan mucho, y es que traducir "Fitz Chivalry Farseer" por "Traspié Hidalgo Vatídico" ni me suena bien ni me parece que tenga el mismo significado que el equivalente en inglés.

Conclusión: Cada página era oro.

Lo mejor: Al fin un mundo medieval sin un sexismo patente
Lo peor: El ritmo es bastante lento, para aquellos que quieren acción a cada página

Nota:

sábado, 3 de septiembre de 2016

Reseña: El rey bufón, de Víctor Almazán

Aseguran las crónicas que el mítico rey de Tartessos, Arganthonio, vivió más allá de los 120 años de edad, y que esto fue posible tras robar una manzana a las Hespérides de su jardín al igual que hiciera el mismísimo Hércules en uno de sus doce trabajos. Pero los años pasaron y aquel rey poderoso se convirtió, a cambio de su longevidad, en un anciano decrépito. 

 El don de la longevidad acarreaba, además, asumir una maldición: Arganthonio sería el último rey de Tartessos y, a su muerte, el reino desaparecería con él. Apremiados por esta vieja leyenda los druidas de las diez tribus que conforman el reino deciden enviar a alguien para robar otra manzana del jardín de las Hespérides que le permita a Arganthonio vivir cien años más y, con ello, asegurar la pervivencia del reino. El elegido no es otro que el deforme bufón del rey, que será acompañado en tan incierto viaje por un inexperto druida.


Esta es otra de las adquisiciones de la Feria del Libro de Madrid. En este caso me llamó la atención primero porque estaba el autor allí, que siempre es interesante, y segundo, por ser una historia ambientada en Tartessos, que es más interesante aún. No hay mucha fantasía ambientada en España, y mucho menos en la España prerromana, algo fascinante y de lo que no se sabe casi nada. Es fácil imaginarse las ganas que tenía de leer esto. 

La ambientación es sin duda uno de los puntos fuertes del libro. Estamos acostumbrados a novelas ambientadas en mundos medievales, y este es uno mucho anterior. Se nota mucho, desde el problema de los esclavos hasta la importancia del comercio, que todo lo moldea. Se puede echar un vistazo a tradiciones que no estamos acostumbrados a ver, rituales a dioses casi olvidados en nuestros días, formas de pensar incluso chocantes... . Los elementos fantásticos encajan a la perfección, no parece que haya tomado la historia y añadido magia porque sí, sino que parece que la magia debería estar ahí, que es una parte fundamental de ese periodo.

En este libro realmente hay dos historias. La primera cuenta cómo un arqueólogo y su alumna descubren el manuscrito de El rey bufón, que se supone que es una transcripción de lo que pone en las columnas del palacio de Arganthonio, y la segunda, que es El rey bufón en sí. 
La historia de la primera se me ha hecho algo pesada, no veía por qué tenía que estar ahí, pero al menos nos da un personaje femenino en verdad fuerte y que toma sus propias decisiones, que de todas formas es un interés amoroso, pero algo es algo. El final sí sorprende, por lo que a la hora de leer el libro no conviene saltársela.
La segunda contiene una cantidad enorme de subtramas. La principal, un viaje corriente y moliente con un héroe no tan corriente y moliente. Se hace típica e incluso predecible, y en muchos momentos parece que los protagonistas están protegidos de todo por los dioses, pues su dosis de suerte es excesiva. Me ha gustado más la trama secundaria, que cuenta cómo los habitantes de Tartessos tratan de sobrevivir hasta que los héroes regresen, cómo se las ingenian. Los personajes estaban menos protegidos, y había un miedo real a que murieran.
Algunas veces se marca unas resoluciones inverosímiles porque puede pero es una historia entretenida y que se disfruta bastante bien. 

Los personajes no están mal, aunque sí se puede que son o blancos o negros. Esto no pasa solo con personajes individuales, también con pueblos enteros. Los tartéssicos son lo mejor de este mundo, no tienen esclavos, son inteligentes, ricos... y los cartagineses son todo lo malo como contrapunto. Se puede argumentar que es una historia contada desde el punto de vista de Tartessos, con lo que se mitifica lo propio y se desprecia al enemigo, pero no me ha parecido realmente creíble. 
Los protagonistas me han gustado bastante, especialmente Grrop, el bufón. No es un héroe ni pretende serlo, y su ironía me ha hecho soltar sonoras carcajadas en más de un momento. El druida que lo acompaña es algo más soso, solo preocupado de que no es un druida de verdad y llorando su mala suerte. A a veces se comporta de forma bastante estúpida, pero se deja querer de todas formas. 
En este apartado he tenido problemas con los personajes femeninos. Aparecen cuatro con nombre, y tres de ellos son las Hespérides, seres mitológicos con sus atributos propios de belleza y crueldad a partes iguales. Así, nos quedamos con un personaje femenino humano, Thula, una esclava bailarina que encuentran en Gadir. Me ha gustado tirando a poco. Solo se cuenta que es muy hermosa, con lo que es un interés amoroso para los dos hombres del grupo y sirve para dar tensión y para que la rescaten de todo lo rescatable. Se la llevan los monstruos marinos, un rey caníbal, un traidor a Tartessos la utiliza y se la lleva también... . Por lo menos al final del todo muestra algo de personalidad, porque en verdad le falta. 

El estilo podría mejorar un poco. No está mal, fluye más o menos bien, pero cuenta mucho y muestra poco. Los diálogos de los personajes no parecen dejarles hablar de verdad, parece que es en realidad la voz del narrador la que habla por ellos. 
El final es de verdad sorprendente. En verdad desde el principio se sabe qué va a pasar, incluso un libro de Historia lo puede decir, pero la manera en la que se llega no me la esperaba para nada. Y lo que ocurre con el pueblo de Tartessos al final me dejó con la boca abierta.


Conclusión: Entretenido y original.

Lo mejor: La ambientación es poco común y está muy bien cuidada.
Lo peor: La casi total ausencia de personajes femeninos.

Nota:





sábado, 27 de agosto de 2016

Reseña: El último argumento de los reyes, de Joe Abercrombie

El rey de los hombres del Norte se mantiene y sólo hay un guerrero que le pueda detener. Su viejo amigo y su enemigo más antiguo: ha llegado la hora de que el Sanguinario vuelva a casa…

Glokta está librando una lucha secreta en la que nadie está seguro y nadie es de fiar. Y como sus días de guerrero están lejos, utiliza las armas que le quedan: chantaje, tortura…

Jezal dan Luthar ha decidido que la gloria es demasiado dolorosa y prefiere una vida sencilla con la mujer a la que ama. Pero el amor también puede ser doloroso y la gloria tiene la desagradable costumbre de aferrarse a un hombre cuando menos la desea…

El Rey de la Unión ha muerto, los campesinos se rebelan y los nobles luchan por su corona. Sólo el primero de los Magos tiene un plan para salvar el mundo, pero esta vez hay riesgos. Y no hay un riesgo más terrible que romper la Primera Ley…

El volumen que cierra la impresionante trilogía de una voz que ya es imprescindible en la fantasía moderna.

La Primera Ley:
1. La voz de las espadas
2. Antes de que los cuelguen
3. El último argumento de los reyes


Sí, me he terminado esta saga bastante rápido para lo que suelo tardar con las trilogías (y El ciclo de la Luna Roja da fe), pero cuando terminé Prince of Thorns no podía quedarme con esa crueldad descafeinada y decidí volver al maestro a pesar de que lo había leído hacía tan poco. No sabía cómo iba a terminar esta trilogía, que parecía imposible de rematar, y la forma de la que lo ha hecho me ha parecido del todo adecuada. 

El libro comienza con el número más alto de líneas distintas que ha aparecido hasta ahora en la Primera Ley. Se puede decir que cada personaje "punto de vista" (POV) tiene su propia línea independiente. Es cierto que todavía se pueden clasificar en dos grandes grupos, Adua y Angland, pero las historias de los personajes que están en cada sitio son muy distintas y muchas veces hasta independientes. 

No se puede hablar de evolución de personajes, no como en otros libros, pero aún así desde el principio hasta el final se descubren nuevos rasgos de cada uno que hacen que la opinión del lector acerca de ellos cambie de forma radical según avanza el libro. También es interesante ver cómo algunos personajes son el mundo para unos y son odiados a muerte por otros. Glokta es un gran amigo y apoyo para Ardee West pero la imagen del mal mismo para Jezal dan Luthar, por poner un ejemplo. Algunos personajes ocultan facetas de sí mismos cuando tratan con otros para parecer más amables o heroicos y muestran su lado oscuro cuando no les ven. Algunos que parecían trozos de pan en las anteriores entregas se muestran como los culpables de gran parte de los problemas de los que hacen llamar sus compañeros, o incluso de su muerte. 

El final es justo lo que le pega a esta trilogía. Es pesimista, mucho, aunque deja muchas tramas abiertas que permiten pasar un pequeño resquicio de luz. Algunos personajes consiguen lo que ansiaron durante toda su vida y descubren que no es ni mucho menos tan honorable y bonito como parecía en sus sueños, otros tratan de rehacer su vida para caer en los mismos errores del pasado, y otros muchos mueren por el camino. 
En este punto tengo que mencionar a Bayaz, el Primero de los Magos. En el primer libro me pareció hasta gracioso, era un mago inteligente, viejo y respondón, y, aunque había momentos en los que mostraba un poder terrible, no parecía una amenaza seria. En el segundo lo fui viendo algo más oscuro, más autoritario y con menos respeto por las opiniones y vidas ajenas. Pero en el tercero se muestra como un personaje simplemente escalofriante, todopoderoso, oscuro y autoritario de verdad, y no voy a revelar nada más porque esto hay que descubrirlo.

Sin embargo, en las escenas de acción me sigo perdiendo. No tanto cuando es combate singular como cuando es un grupo de gente contra otro. Sé quién pelea a quién, pero en la situación de los personajes y sus acciones llega un momento en el que ya no sé dónde están ni por qué. También aparecen un par de deus ex machina que, aunque se pagan más tarde, en el momento que se usan parecen más bien un escape de una situación imposible que algo planeado, como parecen intentar hacernos creer. Puede que en esto influya el carácter "borroso" de la magia, ya que nunca se explican sus reglas como tal.
El mundo es cruel, no tiene piedad, la gente muere de formas terribles o ridículas, y hay algo que no llega a cuadrar del todo con esto, y es que hay algunos personajes que parecen intocables. Reciben heridas casi mortales, o mortales del todo, tienen unos golpes de suerte que me hacen llevarme las manos a la cabeza, e incluso en el asedio más terrible parecen a salvo y tranquilos. No hace falta que mueran todos, pero que no se note tanto que no se quieren matar, que muchas de sus salvaciones parecen milagrosas.

Conclusión: Pesimista, deprimente y fantástico

Lo mejor: Lo humano de los personajes
Lo peor: Algunos parecen protegidos por un escudo anti-todo

Nota:

sábado, 20 de agosto de 2016

Reseña: Prince of Thorns, de Mark Lawrence

Before the thorns taught me their sharp lessons and bled weakness from me I had but one brother, and I loved him well. But those days are gone and what is left of them lies in my mother's tomb. Now I have many brothers, quick with knife and sword, and as evil as you please. We ride this broken empire and loot its corpse. They say these are violent times, the end of days when the dead roam and monsters haunt the night. All that's true enough, but there's something worse out there, in the dark. Much worse.

 From being a privileged royal child, raised by a loving mother, Jorg Ancrath has become the Prince of Thorns, a charming, immoral boy leading a grim band of outlaws in a series of raids and atrocities. The world is in chaos: violence is rife, nightmares everywhere. Jorg has the ability to master the living and the dead, but there is still one thing that puts a chill in him. Returning to his father's castle Jorg must confront horrors from his childhood and carve himself a future with all hands turned against him.

 Mark Lawrence's debut novel tells a tale of blood and treachery, magic and brotherhood and paints a compelling and brutal, and sometimes beautiful, picture of an exceptional boy on his journey toward manhood and the throne.

The Broken Empire
1. Prince of Thorns
2. King of Thorns
3. Emperor of Thorns

Encontré este libro en mi viaje a Irlanda cuando entré en una librería a hojear. Me llamó la atención y, aunque las reseñas que había visto no lo ponían como lo mejor del mundo, me picó la curiosidad y me lo compré. No tenía grandes expectativas, por tanto, no me he llevado un gran chasco.

Lo que no se puede negar es que es un libro entretenido, y que las páginas pasan volando. Yo me lo terminé en cuatro días, y es que tiene algo que impulsa a seguir leyendo. El nivel de inglés tampoco es demasiado alto, solo encontré un par de palabras que no entendiera y tampoco eran precisamente fundamentales. Por tanto, puede que no sea una joya literaria pero es un libro recomendable para aquellos que se quieran adentrar en la lectura en inglés. 

El mundo no es lo más original del mundo, pero consigue tener un punto inquietante. A primera vista es el mundo medieval promedio, pero según avanza la historia uno se da cuenta de que hay mucho más, y es que es nuestro mundo tras un gran desastre. Hay muchas menciones a una tecnología anterior más avanzada, hay castillos hechos de metal e incluso aparecen bombas que podrían reducir reinos enteros a cenizas. Sin duda, el mundo distópico más original que he visto, aunque eso tampoco es decir mucho.

Sin embargo, el resto del libro me ha sabido a poco, y es que no se puede leer una historia "cruenta" justo después que la Primera Ley y tampoco ver a un protagonista joven y muy cruel para su edad sin evitar compararlo con Artemis Fowl. 
Esa crueldad tan famosa no la he visto por ninguna parte, y si digo que yo la aguanto poco sin poner caras eso dice bastante. Sí, Jorg no tiene corazón, pero no le he visto asesinar a sangre fría algún personaje importante para él, no ha mostrado crueldad gratuita, como se esperaría, y si ha matado a un montón de gente ha sido a perfectos extraños, lo que no ayuda a que uno sienta nada. Habla de violar granjeras, pero nunca le vemos hacerlo, habla de cómo no le importa nadie, pero a la hora de la verdad lo arriesga todo por sus hermanos, dice que mata a quien se le ponga en su camino, pero los que de verdad son (literalmente) su debilidad les deja con vida por algún motivo. No sé si es un problema mío, pero no he visto en él al demonio del que todo el mundo parece hablar. 

Otro de los problemas ha sido el narrador. Es una primera persona, el propio Jorg, y eso podría haber servido para explicar al personaje y ver por fin algo que le señale, efectivamente, como terrible, pero no. Se centra más en otros personajes que en sí mismo, y para eso, creo yo, es mejor utilizar la tercera persona, aunque sea una falsa tercera.

Aunque me haya terminado el libro a una velocidad que ni yo misma me creo la historia me ha resultado más bien indiferente. Jorg y su historia me daban un poco igual, y de hecho, no me importa lo que pase o deje de pasar en sucesivas entregas. Creo que esta es una saga que no voy a continuar.

Conclusión: Solo siento indiferencia

Lo mejor: Se disfruta, entretiene como él solo
Lo peor: La crueldad que prometía brilla por su ausencia

Nota:

lunes, 15 de agosto de 2016

Reseña: Antes de que los cuelguen, de Joe Abercrombie


«Debemos perdonar a nuestros enemigos, pero nunca antes de que los cuelguen.» (H. Heine)

El Superior Glokta tiene un problema. ¿Cómo defender una ciudad rodeada de enemigos y minada por la traición? Los hombres del Norte han cruzado la frontera y han entrado a sangre y fuego en territorio de la Unión. Para detenerlos no bastará con el ejército del Rey. Bayaz, el Primero de los Magos, conduce a un heterogéneo grupo de aventureros en una peligrosa misión por las ruinas del pasado.









La Primera Ley:
1. La voz de las espadas
2. Antes de que los cuelguen
3. El último argumento de los reyes

Después de la charla que Abercrombie dio en el Espacio Fundación Telefónica las ganas que tenía de continuar la Primera Ley se redoblaron, así que tan pronto como pude le eché las garras a la segunda parte. Como no es de extrañar, mis expectativas estaban por las nubes, y como tampoco es de extrañar, no solo las cumplió sino que las superó con creces.

La historia no es lo más original, al menos a primera vista. Tiene tres tramas, una menos que en el primer libro (creo), pero esta vez no se entremezclan tanto y son más independientes. Si acaso se juntan al final, pero mínimamente. Las tres tramas pueden parecer bastante típicas (investigación de un asesinato con un asedio de por medio, un viaje en busca de un arma definitiva y la lucha en el Norte) pero su desarrollo y su conclusión son sorprendentes y realistas a más no poder, pues lo más común es que los personajes no consigan lo que quieren. 

Los personajes siguen siendo la gran piedra angular de Abercrombie. Glokta sigue siendo mi favorito, pero algunos personajes empiezan a hacerle competencia. Todos cambian con el transcurso de la historia, todos se cuestionan a sí mismos, aunque es cierto que algunos lo hacen más que otros. Glokta solo se plantea si de verdad se puede comportar como un "buen hombre" mientras West ve como todo su mundo y todo en lo que creía se desmorona poco a poco.
La evolución más notable se ve en la trama del viaje de Bayaz. Todos los personajes que van con él cambian, algunos más y otros menos. El que más, con diferencia, es Jezal, que recibe, literalmente, un golpe donde más le duele. También ocurre como en novelas de fantasía de viajes, en las que los héroes que viajan juntos se van conociendo más y haciéndose cada vez más amigos, aunque aquí es algo más complicado, pues no es fácil trabar amistad con gente a la que uno detesta. Hay un cabo suelto, sin embargo, y es Longfoot, el guía, que desde el principio hasta el final vive en su burbuja personal alejado del todo de la realidad y nada de lo que ocurre en el viaje consigue cambiarle. Una nota estática que resulta muy rara en el universo siempre cambiante de Abercrombie.
Apenas hay personajes femeninos, aunque ese aspecto mejora con respecto al primer libro. Hay más mujeres en general y las que hay son bastante independientes y se mueven con soltura en un mundo que, por una razón u otra, no está hecho para ellas. Sin embargo, no se ve ninguna interacción entre personajes femeninos, y es algo que me gustaría ver.

En cuanto a la escritura no tengo ninguna queja. No solo está bien escrito y consigue meter al lector en la trama, sino que encima suena bien, el sonido de las palabras (en inglés) en mi cabeza evocaba cada una de las escenas, y no tengo ni idea de cómo habrá conseguido eso, porque estoy segura que algo de intención tenía que haber ahí. La nota de sarcasmo tanto en el narrador como en los personajes sigue inalterada, y es curioso cómo sigue intercalando momentos que resultan hasta cómicos con barbaries que encogerían el corazón a cualquiera.

Conlcusión: Perfecta definición del grimdark

Lo mejor: Cómo utiliza las tramas para dar la vuelta a los clichés de la fantasía
Lo peor: ¿Dónde están las mujeres?

Nota:


sábado, 6 de agosto de 2016

Reflexión: Libros obligatorios

Todos habremos sufrido, o disfrutado, según como se mire, esto. En el colegio y en el instituto (en la Universidad no sé, así que me callo) mandan una serie de libros que hay que leer a lo largo del curso. Suelen ser clásicos o libros de calidad reconocida. A veces están ya fijados, como El Lazarillo y El Quijote, que se leen en tercero de ESO y en primero de Bachillerato, respectivamente, otras son elección del profesor y otras, dan a elegir a los alumnos de una lista.

He oído mucha gente quejarse de este tema. Muchos esgrimen que así no se fomenta la lectura y que mandando leer libros solo se consigue que los alumnos los odien. Y hay veces que es cierto, si algo se convierte en una obligación deja de ser placentero. También es cierto que hay clásicos que se mandan leer a edades muy tempranas y sin ninguna ayuda o aclaración por parte del profesor, especialmente cuando estamos hablando de libros anteriores al XVIII, en los que el lenguaje utilizado es bastante diferente del español actual.

Sin embargo, no todo es tan malo como todo el mundo dice. Yo no he tenido una experiencia tan mala con libros obligatorios como el resto de la gente, incluso los más acérrimos defensores de la literatura. 

Para empezar, su intención, a mi juicio, no es la de fomentar la lectura. Ese es un hábito que se adquiere en casa, no en clase. Son los padres y no los profesores los que forman nuevos lectores, aunque sea en el colegio donde se enseñe a leer. Hay veces en los colegios que sí se hacen esfuerzos por promover la lectura con diversas actividades donde cada niño coge el libro que quiere leer y hace una ficha sobre él. Eso, al menos, es lo que he hecho yo.

En el instituto ya hay menos intentos de promover la lectura, porque se supone que ya se tiene el hábito. Y aún así, en los primeros cursos de la ESO se hacen. En primero y segundo nos mandaban hacer fichas de lectura de los libros que leíamos, y bastaba con leer doscientas páginas de lo que fuera, sea Crepúsculo o James Joyce. Yo agradezco que en mi instituto se hiciera eso, porque las lecturas de Jordi Sierra i Fabra, Las Lágrimas de Shiva que adora todo el mundo me gustan mucho menos que los clásicos que todo el mundo parece odiar. 

También es verdad que yo he tenido bastante suerte con el tema de las lecturas obligatorias, pues siempre he tenido profesores que me animaban a leer y con sus explicaciones daban ganas de empezar todos los libros que nombraban. Y es muy bonito decir que uno en el instituto es demasiado joven para esos libros, pero yo creo, por lo que he visto, que si no se leen en el instituto no se leen nunca. En España parece que les tenemos tirria a los clásicos nacionales, pues muchos cantan las virtudes de Austen y las Brontë, por poner ejemplos, pero mucha gente se precia de no haber leído a Cervantes en su vida. Haced la prueba vosotros mismos con los libros que leéis. ¿Cuántos clásicos habéis leído este año? Y de estos, ¿cuáles son en lengua castellana? Parece que consideramos que todo lo nuestro es malo y que obligar a leerlo es algo terrible.

No voy a cantar las virtudes de las lecturas por obligación, porque que a uno le gusten o no depende de muchos factores, entre ellos, la actitud de quien las manda, pero hay que admitir que, de no ser por ellas, pocos jóvenes leerían clásicos españoles. E incluso con ellas, prácticamente todos los desprecian.

sábado, 30 de julio de 2016

Reseña: La Puerta del Equinoccio: El Arquero de las Nueve Estrellas, de Víctor Guillamón

Cuando los dioses conspiran para enfrentar a los mortales poco puede hacerse para mantener la paz.
Elfos y humanos, dos culturas enfrentadas, tendrán que colaborar para salvar el mundo.

En Earquia, los elfos ancestrales del bosque Primigenio no comprenden cómo el oro ha logrado esclavizar a la humanidad. Tampoco entienden por qué los humanos desprecian la naturaleza, creyéndose superiores a ella, ni por qué se enfrentan continuamente entre ellos.

El pueblo Ancestral, la primera cultura inteligente de Earquia, la que heredó la virtud del conocimiento y la extendió por el mundo, sigue manteniendo sus antiguas costumbres y viviendo vinculado a la naturaleza con la esperanza de que la humanidad evolucione y comprenda que se debe trabajar en equipo y no por intereses individuales.

Desconocen además los humanos que los elfos ancestrales tienen una misión sagrada: mantener sellada la puerta del Equinoccio, un portal mágico que comunica su mundo con otros, entre ellos Valelquia, el reino de los demonios.

Pero cuando una antigua profecía augura que la puerta del Equinoccio será reabierta, y que los demonios regresarán para imponer su terrible sistema de gobierno: la guerra eterna, humanos y elfos se verán obligados a colaborar, aprendiendo los unos de los otros, si quieren salvar su mundo de la destrucción.


Este es el segundo libro de la Feria del Libro de Madrid, el último fantástico de Alberto Santos, y, parece, mi primera decepción viniendo de esta editorial. Tenía unas expectativas bastante altas, venía de donde venía, y puede que eso hiciera que me decepcionara tanto.

La primera mitad está muy bien, es básicamente la presentación de los personajes. Se ven sus relaciones, su personalidad y su trasfondo. A cada uno lo presenta en un momento diferente, con lo que es muy interesante ver cómo se conocen y cómo se va tejiendo el entramado de relaciones entre ellos. En esa primera mitad me encantó Sitelián, el monje que descifra la terrible profecía de los dioses, pues parecía humano y creíble, de buenas intenciones pero un prodecimiento en el que el fin justifica los medios. Él no es el único que se presenta con sus luces y sus sombras, pues todos excepto el elfo, al que trataremos en otro punto, son personas de verdad y no solo monigotes. 

El estilo está bien. Está a medio camino entre lo elaborado y lo sencillo, y fluye bastante bien. Eso sí, tiene peros, el principal, que es demasiado descriptivo en momentos en los que prima la acción. No necesitamos saber todos los pasos que un elfo necesita llevar a cabo para lanzar una flecha cuando está a punto de ser aplastado por un hombre-árbol. En serio. 
Se nota que es biólogo, y a veces se agradecen las descripciones precisas del comportamiento animal y de la naturaleza en general en mundos fantásticos. Aunque podría haberse explotado más esta faceta. 
También he encontrado bastantes erratas, más de lo normal (poner "envestir" cuando se quiere decir "embestir"), y algún que otro párrafo con una estructura extraña. Da sensación de que está menos cuidado que otros libros de la misma editorial.

Pero todo lo bueno que tiene la primera mitad se destruye como por arte de magia en la segunda. Se aprecia mejor la sociedad de los elfos, a través de un humano que va a pedirles ayuda, y es asquerosamente perfecta, no hay otra palabra. Viven en una anarquía que funciona a las mil maravillas, desprecian la violencia y a aquel que la usa, se ayudan entre ellos, lo comparten todo... Y los hombres son idiotas por no hacer las cosas a la manera élfica. Todos los elfos son perfectos en todo, no como los simples mortales, y la verdad es que he cogido mucho asco a esta raza.

El mundo parece el típico mundo medieval de toda la fantasía de siempre. Lo que lo distingue es la Puerta del Equinoccio, un portal que conecta ese mundo con otros muchos, que me gusta bastante, pero quitando eso es bastante normalito. Hay algo que sí me ha chocado mucho, y es que el sistema económico de los hombres es un capitalismo de manual que no encaja si el resto tiene ambientación medieval. Y tiene que tenerla, porque uno de los protagonistas busca recuperar los títulos que perdió su familia, cosa que no importaría si estuviera ambientado más tarde, ya que importaba más la riqueza que los títulos. Este sistema se describe solo para que se vean las crueldades de nuestro sistema actual, que no pega en ese mundo, así que la moralina se ve llegar desde kilómetros. Lo mismo ocurre en temas como el maltrato animal o la igualdad de género, parecen metidos con calzador y solo se incluyen para la moralina.

Pero lo que menos me ha gustado con diferencia ha sido el tratamiento de los personajes femeninos. Siempre que hay un grupo de elfos el narrador dice que hay "elfos y elfas" o "arqueros y arqueras", es más, los elfos siempre dicen que hay "mujeres y hombres". Me parece algo rimbombante e innecesario, con solo el masculino se intuye que hay de los dos sexos, pero podría aceptarlo si a los personajes femeninos se les diera un papel importante o interesante. Sin embargo, de los cuatro protagonistas ninguno es una mujer, y en total solo hay cuatro personajes femeninos con nombre, que no interactúan entre sí.

Conclusión: Vaya chasco...

Lo mejor: La estructura de la primera mitad es muy atrevida y queda bastante bien.
Lo peor: ¿Dónde están los personajes femeninos?

Nota: