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domingo, 24 de septiembre de 2017

Reseña: Las dos Torres, de JRR Tolkien

La Compañía se ha disuelto y sus integrantes emprenden caminos separados. Frodo y Sam continúan solos su viaje a lo largo del río Anduin, perseguidos por la sombra misteriosa de un ser extraño que también ambiciona la posesión del Anillo. Mientras, hombres, elfos y enanos se preparan para la batalla final contra las fuerzas del Señor del Mal.













El Señor de los Anillos
1. La Compañía del Anillo
2. Las dos Torres
3. El retorno del Rey

Este libro comienza directamente donde lo dejó el anterior, y su empiece es mucho más fuerte. No hay que esperar páginas y páginas hasta que lleguen los eventos que el lector medio considera interesantes. Boromir muere. Merry y Pippin son capturados por orcos. Frodo y Sam han tomado otro camino.

Así, empezamos con la búsqueda de Merry y Pippin, que llevará a los demás por tierras de Rohan. Y es que está claro que son pequeños, pero no poco importantes. Nada sabemos del destino de Frodo y Sam hasta que no llegamos a la segunda mitad de la novela, en la que cuenta lo que les ha ocurrido en ese tiempo. 

El ritmo de la primera mitad es bastante ágil. Los personajes están separados unos de otros, con lo que tenemos varias historias paralelas y siempre ocurren cosas. Por una parte están los hobbits con los Ents y por otra, el resto de la Compañía reuniendo las tropas de Rohan.

Voy a dividir la reseña por partes porque hablar de todo a la vez no es una opción.

Empecemos por los hobbits Merry y Pippin. Ellos se quedan en Fangorn y conocen a los ents, en especial a Bárbol, el ser más viejo de la Tierra Media, el que ha vivido todas las edades del mundo.

Los ents son una raza particular. Al igual que los hobbits, son una creación de Tolkien que rara vez se ha visto en obras de otros autores basándose en este. Como no podía ser de otra manera, tienen su propio lenguaje, con el que el autor demuestra la inventiva que tiene y la habilidad para dotar de personalidad incluso a las lenguas. Porque los ents son muy longevos y pueden vivir durante edades enteras. El tiempo no pasa igual para ellos que para nosotros, por tanto, ¿por qué su idioma debería ser como el nuestro?
Es una raza calmada que se toma mucho tiempo para decir las cosas, porque el nombre de alguien no es solo su nombre, es el reflejo de lo que ha vivido, y, en su caso, tiene que tener una longitud acorde. Un cerro no es un cerro, es todo lo que ha pasado hasta que se formara y todos los eventos que se han desarrollado en él. Un orco no es solo un orco, es todo el mal que provoca. No se nos dan palabras ni expresiones en lengua éntica más allá del nombre de Bárbol (y no completo), pero no las necesitamos. De todas formas seríamos demasiado rápidos al pronunciarlas.

Aquellos que dicen que la narrativa de Tolkien carece de mensajes y simbolismo no sé si han leído la misma saga que yo. Ya hablé en la reseña del libro anterior en el gran valor que se le da a la amistad y a la melancolía que lo llenaba todo.
En esta entrega aparecen nuevos personajes, con lo que tenemos un poco más de la visión que tenía Tolkien de ciertos aspectos, como es el caso de este fragmento, enunciado pro Bárbol sobre Saruman.

'I think that I now understand what he is up to. He is plotting to become a Power. He has a mind of metal and wheels; and he does not care for growing things, except as far as they serve him for the moment [...]'

La crítica a la industrialización es más que clara. Se podría decir que en realidad lo que quiere decir el autor es que está en contra de todo progreso y que condena a todos aquellos personajes que quieren salirse de la mentalidad medieval de la Tierra Media. Ya se ha criticado ese aspecto varias veces, pero yo no estoy segura de que se esté enfocando el mensaje del modo correcto. 
Porque Saruman no es malvado por negarse a hacer lo que se espera de él. Éowyn, de la que hablaremos más adelante, hace lo mismo queriendo entrar en combate siendo una mujer. Saruman es malvado porque destruye el bosque que le dio cobijo para empezar, porque para hacer avanzar su tecnología destruye la vida de los demás, y no le importa destrozar los árboles de Fangorn incluso si tenían voces y una personalidad propia. 
Así pues no es un mensaje contra el progreso, no contra todo, al menos. Es un mensaje contra aquel progreso que se lo lleva todo por delante. El que destruye bosques y contamina ríos, el que no respeta aquello que crece. Y creo que es un mensaje muy necesario en los tiempos que corren. Más aún cuando vemos el poder de los ents una vez que una pequeña chispa (tamaño hobbit, concretamente) les impulsa a marchar hacia Isengard y a sembrar la destrucción. Porque la naturaleza es muy poderosa, más que nuestras máquinas e ingenios, y eso es algo que no conviene olvidar. 

A pesar de todo, esta marcha de los ents no es una marcha gloriosa. Para Bárbol está condenada al fracaso, y siente que va hacia su muerte, que será la última vez, que todo cambiará para ellos a partir de entonces. Van a perderlo todo, pero lo van a hacer de todas formas. Por eso se dirigen hacia Isengard, para que su sacrificio al menos sirva de ayuda a otras criaturas. 

'Of course, it is likely enough, my friends,' he said slowly, 'likely enough that we are going to our doom: the last march of the Ents. But if we stayed at home and did nothing, doom would find us anyway, sooner or later. That though has long been growing in our hearts; and that is why we are marching now. It was not a hasty resolve. Now at least the last march of the Ents may be worth a song. Aye,' he sighed, 'we may help the other peoples before we pass away. Still, I should have liked to see the songs come true about the Entwives. I should dearly have liked to see Fimbrethil again. But there, my friends, songs like trees bear fruit only in their own time and their own way: and sometimes they are withered untimely.'

Porque los ents no solo se preocupan por sí mismos, como en las pelis.


El único aspecto que no me gusta de los ents es el tema de las ent-mujeres. Para empezar, no me gusta que se las distinga así cuando los ent-hombres son simplemente ents. Tampoco me gusta que sean tan distintas a los ent-hombres hasta el punto de marcharse todas en bloque hacia los Valar saben donde y que ni una sola ent-mujer decidiera quedarse en Fangorn o un ent decidiera marchar con ellas. Me parece que bajo eso subyace la idea de que las mujeres son distintas a los hombres, y por tanto seres que la gente normal (los hombres) no puede entender.


Pasemos ahora a hablar de los que han ido a Rohan: Legolas, Aragorn y Gimli.

Tras una carrera desenfrenada que ha terminado en fracaso, pero en la que al menos han encontrado a Gandalf de nuevo, confundiéndole con Saruman en el proceso, marchan hacia Edoras a hablar con el Rey, del que esperan recibir ayuda. 
Pero Rohan está ya muy lejos de ser la gran y honorable tierra de las canciones. El rey Théoden es viejo y languidece escuchando a un consejero que no parece buscar el bien del pueblo precisamente. Incluso el Rey pretende quedarse en su palacio sin ir a la guerra, pensando, gracias a su consejero, que eso no le va a afectar a él. Es una tierra que fue grande en un pasado lejano del que ya no queda nada. Y creo que esta canción será lo más ilustrativo que encontraré al respecto.

Where now are the horse and the rider?
 Where is the horn that was blowing?
Where is the helm and the hauberk, and the bright hair flowing?
Where is the harp on the harpstring, and the red fire glowing?
Where is the spring and the harvest and the tall corn growing?
They have passed like rain on the mountain, like a wind in the meadow;
The days have gone down in the West behind the hills into shadow.
Who shall gather the smoke of the deadwood burning,
Or behold the flowing years from the Sea returning?

Porque las canciones de Tolkien son el bien y bastante que solo voy a poner esta

Pero incluso ese rey marchito puede encontrar ayuda y fuerza, aunque esté en los últimos años de su vida. Porque no es tan viejo como cree y que aún le queda vida por delante. Porque no solo los jóvenes pueden realizar grandes gestas.

También encontramos aquí a otro de los personajes femeninos de la saga: Éowyn. Se la describe como una dama fría y altanera, de mirada seria. Una flor que se marchita entre los muros del palacio. No aparece demasiado en este volumen, y solo sabemos que ella quería luchar con el resto de los rohirrim pero se quedó guardando Edoras y esperando su retorno. Es un personaje que me sorprendió mucho la primera vez que leí la saga, pero su desarrollo ocurre en la siguiente entrega, con lo que será entonces cuando hable de ella en mayor profundidad.

Así llegamos a la primera gran batalla de la saga: la del abismo de Helm. No me voy a parar a analizarla porque eso lo puede hacer gente más versada que yo en el arte de la estrategia. No voy a decir si tal o cual movimiento fue acertado, me voy a centrar en lo que aporta. 
La batalla en sí no es larga, no tanto como en las películas. Es un punto central, pero la historia se centra más en lo que lleva a ella y en sus consecuencias que en la pelea en sí. 
Porque sí, termina en victoria, pero ¿qué clase de victoria? No una fácil, pues si no fuera por Gandalf habrían sucumbido ante la abrumadora mayoría de las tropas de Mordor. Los rohirrim han perdido hombres, se han desgastado, mientras que las tropas que Sauron habían enviado no significaban nada para él. Sí, ha sido una victoria, pero puede que sea la última. No es una que puedan pararse a celebrar. 

Pasemos ahora a hablar de Frodo y Sam, cuya historia ocupa toda la segunda mitad. 

Habían terminado el anterior volumen viajando solos hacia el Este con la esperanza de llegar al Monte del Destino y arrojar el Anillo. Por supuesto, el camino no es tan fácil como esperaban. Orientarse en el campo es complicado, más si no se dispone de mapas del terreno, y los hobbits pierden días enteros dando vueltas. 
Es obvio que no pueden seguir solos, que necesitan un guía: Gollum. 

Frodo acepta la compañía de este ser que le repugna y da lástima a partes iguales. No puede ir solo a Mordor, no sin conocer el camino. Esto no significa que confíe en él, desde luego. Ninguno de los dos hobbits lo hace, pero lo necesitan. Frodo, antes tan dispuesto a acabar con él descubre que ahora que lo ha visto en persona no puede sentir otra cosa que lástima. De hecho, cree que aún puede reformarse. Sam no está tan seguro, y en varios momentos expresa su enorme disgusto hacia la criatura, pero no va a contradecir a su amo.
Sin embargo, Frodo es bueno pero no tonto. Sabe que Gollum les traicionará y se prepara para ello. No confía en todo lo que dice y, aunque cree que Sméagol, lo que el considera "la parte buena" va ganando terreno, tampoco termina de bajar la guardia. Al fin y al cabo, Gollum también quiere su tesoro.

'I did not mean the danger that we all share, ' said Frodo. 'I mean a danger to yourself alone. You swore a promise by what you call the Precious. Remember that! It will hold you to it; but it will seek a way to twist it to your own undoing. Already you are being twisted. You revealed to me just now, foolishly. Give it back to Sméagol, you said. Do not say that again! Do not let that thought grow in you! You will never get it back. But the desire of it may betray you to a bitter end. You will never get it back. In the last need, Sméagol, I should put on the Precious; and the Precious mastered you long ago. If I, wearing it, were to command you, you would obey, even if it were to leap from a precipice to cast yourself into the fire. And such would be my command. So have care, Sméagol!

Desde luego, Frodo no se anda con chiquitas

Algo a destacar en esta trama es que la luz no siempre es bienvenida, y que no siempre se teme a las sombras. Los hobbits viajan de noche, pues en los páramos por donde caminan la luz les revela y muestra su verdadera debilidad. Incluso llegan a comparar la luz con la mirada de Sauron. No todos los elementos tienen siempre el mismo significado.

Por supuesto, todas las advertencias de que Gollum les traicionaría resultaron ser ciertas. El pasaje por el que entran a Mordor resulta estar ocupado por una criatura cuya maldad excede la del propio Sauron, Ella-Laraña, quien estaba compinchada con Gollum para repartirse el botín que para ambos supondrían los dos hobbits.
Y todas las precauciones fueron pocas, porque Ella-Laraña es un enemigo demasiado poderoso para dos pequeños hobbits.
Sí, Sam la derrota, pero eso no impide que antes ella envenenara a Frodo.
Y este es un punto muy interesante, porque es cuando Sam duda entre coger o no el Anillo y completar él solo la misión. Aquí se demuestra que Frodo no es el Elegido, que no tiene poderes especiales para terminar el viaje, que no está protegido por el destino. Porque su tarea podría hacerla cualquier otro, porque, aparentemente, él ha caído.
Pero no, como el pobre Sam descubre cuando ya es demasiado tarde. Frodo es prisionero de los orcos y no van a dejarlo escapar con facilidad.
El libro termina con la sensación de que Sauron es demasiado poderoso y que no le derrotarán jamás. Frodo es prisionero en Mordor y Sam no parece poder rescatarle. Todo parece perdido.

Y así Tolkien nos demuestra que es todo un maestro del arte del cliffhanger. ¿Cómo no seguir con El Retorno del Rey nada más terminar?

Conclusión: Y aún dirán que es el peor de la saga.

Lo mejor: La cantidad de emociones y mensajes que transmite
Lo peor: ¡Sorpresa! Sigue siendo un campo de nabos.

Nota:

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Reseña: La Comunidad del Anillo, de JRR Tolkien

En la adormecida e idílica Comarca, un joven hobbit recibe un encargo: custodiar el Anillo Único y emprender el viaje para su destrucción en la Grieta del Destino. Acompañado por magos, hombres, elfos y enanos, atravesará la Tierra Media y se internará en las sombras de Mordor, perseguido siempre por las huestes de Sauron, el Señor Oscuro, dispuesto a recuperar su creación para establecer el dominio definitivo del Mal.












El Señor de los Anillos
1. La Comunidad del Anillo
2. Las Dos Torres
3. El Retorno del Rey

Al fin llegué a lo que de verdad quería leer tras el maratón de Tolkien de este verano. Llevaba sin leer El Señor de los Anillos desde que llegué a Madrid hace cuatro años y necesitaba releerlo con todas mis fuerzas. Y esta vez, en inglés.

Algo que todos comentan, que nunca falla, es la abundancia de descripciones que pueblan estas páginas, especialmente de árboles y paisajes. En mi primera lectura fue algo que me molestó pero ahora incluso es algo que disfruto. Me encantan los pasajes descriptivos si están bien escritos y en este caso son sublimes. Aunque, claro, no son para todo el mundo, y más ahora, que parece que el ritmo de los libros tiene que ser siempre frenético. 
Algo que sí me molesta con respecto a las descripciones es su casi total ausencia en el caso de los personajes principales. Solo Gandalf, Aragorn y Boromir son descritos con detalle, de Frodo sabemos que tiene cierto aire élfico, de Sam, que es algo más gordo que el común de los hobbits y de Gimli, que es como su padre (un enano viejo de barba blanca) pero más joven. Nada sabemos de Merry, Pippin y Legolas. Ni siquiera el color de pelo. Y esto es un problema, porque no recuerdo las caras que les puse cuando me leí la saga antes de ver las películas y parece que se han perdido para siempre. 

El ritmo es bastante lento sí, pero es constante y va acelerando. La trama avanza en todos los capítulos, aunque sea un poco. Y la forma de escribir me parece tan bonita que la cantidad de descripciones no me podría importar menos.
Además, no es para tanto, exagerados.

Pero suficiente con las quejas. Yo he venido a vender el libro.

Todo el mundo parece tener ideas de cómo es El Señor de los Anillos. Muchas de ellas vienen de las películas, y en muchas de ellas se equivocan. Porque esta saga no es tan típica y corriente como parece a primera vista, tiene muchos matices y mucho que descubrir.
Y es que no es tan fácil ser mejor que Tolkien, después de todo. 

Para empezar, sorprenden los personajes. Lo bien construidos que están, sus luces y sus sombras. Sí, la historia principal es una batalla entre la Luz y la Oscuridad, pero no todos los personajes "buenos" son del todo honorables ni los "malos" fueron siempre así.
Ninguno de los miembros de la Compañía es completamente "luminoso". Boromir es consumido por el Anillo y acaba pagándolo, Galadriel demuestra que si ella lo tuviera sería más temible que el Señor Oscuro, Frodo abandona a sus amigos.
Porque esa es otra. Frodo no es un héroe, es un hobbit normal que se ve envuelto en eventos más grandes que él. No tiene poderes especiales ni una fuerza física fuera de lo común. No es un Elegido a quien una fuerza superior le ha confiado el Anillo. Él es quien elige llevarlo al Monte del Destino, una elección que cualquier otro podría haber hecho. Es un personaje muy fuerte, mucho más que Aragorn o Legolas, y me repatea mucho que todo el mundo se tome su elección, tan terrible como es, a la ligera. 

Uno de los grandes temas de esta obra, y que se ve con mayor intensidad en este volumen, es la amistad. Es lo que empuja a Merry y a Pippin a salir de la Comarca y proporcionar una coartada a Frodo. Es lo que hace que la Compañía se junte. Y, de hecho, cuando la confianza entre sus miembros se rompe, cuando Frodo es traicionado por Boromir, es cuando se la Compañía se disuelve. Algo que ni siquiera la caída de Gandalf había conseguido. 
Es cierto que a veces no se demuestra como debería, como cuando Legolas y Gimli se hacen amigos de repente al salir de Lórien, pero en general las relaciones son tremendamente realistas. Las que habría entre personas de verdad. Y eso es maravilloso. 

Aunque no lo parezca, la melancolía es algo que está muy presente aquí, para los que digan que la fantasía de Tolkien es solo bonita. Sí, Frodo va a salvar el mundo, pero las probabilidades de que lo consiga son muy pequeñas. Y aunque lo haga, el precio será muy alto. Él puede que no vuelva a ver la Comarca, la primavera de Lórien nunca volverá a ser como era. Sí, va a salvar el mundo. Pero ya está muriendo de todas formas. 

Pero eso no significa que todo el libro sea serio. Los momentos distendidos son pocos, pero aún así están ahí. Aragorn se burla de los hobbits en Bree, Frodo bromea con Bilbo en Rivendell, Tom Bombadil se dedica a cantar tonterías. No todo es serio, grande y trascendental, aunque una buena parte sí. 

Y las canciones... ay. Sé que es una opinión impopular y que nadie está de acuerdo conmigo en esto, pero me parecen preciosas. Hay algunas que se me han quedado en la cabeza y no me puedo quitar. Ojalá poder versionarlas todas. 
Estoy hablando, por supuesto, de la versión en inglés. En español ni siquiera riman.

Será algo que diga en casi todas las reseñas de Tolkien, pero me faltan mujeres. En este volumen solo aparecen Arwen y Galadriel, ambas damas elfas y de belleza sobrenatural. Es cierto que Galadriel es un personaje muy complejo y con muchos matices, pero no deja de ostentar el papel de "hada madrina", y Arwen no pasa de interés amoroso.

Conclusión: Si aún no lo has leído, no sé a qué esperas

Lo mejor: La profundidad que tiene la historia, con tantos detalles que hacen falta varias lecturas para verlos.
Lo peor: Leer con las imágenes de la película en la cabeza


miércoles, 16 de agosto de 2017

Reseña: El hobbit, de JRR Tolkien

Bilbo Bolsón es como cualquier hobbit: no mide más de metro y medio, vive pacíficamente en la Comarca, y su máxima aspiración es disfrutar de los placeres sencillos de la vida (comer bien, pasear y charlar con los amigos). Y es que todos ellos son tan vagos como bonachones, por naturaleza, y porque quieren. Pero una soleada mañana, Bilbo recibe la inesperada visita de Gandalf, el mago de larga barba gris y alto sombrero, que cambiará su vida para siempre. Con Gandalf y una pandilla de trece enanos, y con la ayuda de un mapa misterioso, nuestro héroe partirá hacia la Montaña Solitaria a fin de rescatar el valioso tesoro custodiado por Smaug el Dorado, un terrible y enorme dragón. Para eso tendrán que superar muchísimos peligros y toda clase de aventuras que Bilbo jamás hubiera podido ni imaginar y que lo convertirán en el hobbit más famoso del mundo. Lo que Bilbo no sabe es que el anillo que encontró en el camino será el principio de otra gran aventura...



Después de los vídeos sobre la banda sonora del Señor de los Anillos del grandioso Jaime Altozano descubrí que necesitaba a Tolkien de nuevo en mi vida. A principios de julio hice un maratón de las versiones extendidas de las películas con mi novio y después decidí que iba a leerme de un tiró El Silmarillion, El hobbit y El Señor de los Anillos. Así, sin descansar. Ya he hablado del primero, hablemos del Hobbit.

Leer esto después del Silmarillion supone todo un contraste. Se nota el cambio en el público al que va dirigido (aunque no sé si el Silmarillion se dirigía a un público concreto). El tono es mucho más infantil, y los personajes, más adorables. Es curioso ver a los elfos de Rivendell tan despreocupados y cantando tonterías y a Bilbo haciéndose amigo de todos, incluso de aquellos que lo capturaron en un principio. También es curiosa la única referencia a Valinor que aparece, en la que Tolkien se refiere a este lugar como "Faerie". Que no tenía referencias celtas, no, ni nada. 

El personaje de Bilbo me encanta, y no exagero si digo que es lo mejor del libro. Bilbo no es un héroe, nunca quiere serlo. Es alguien normal que se ve obligado a ir a una aventura bastante molesta. No es un personaje fuerte. Se pasa el libro llorando porque quiere volver a su agujero-hobbit, y muchas de sus grandes hazañas en esta aventura las realiza con más suerte que pericia (aunque no le falta de esto último). Tampoco es alguien que quiera luchar y enfrentarse a grandes monstruos, y es él el que siempre busca una forma de escapar (en el caso de que sean arañas, trasgos o similares) o una solución pacífica (en el caso de tratar con elfos y hombres). Me encanta que no sea el típico héroe que se vuelve fuerte y poderoso tras la primera escaramuza y que su evolución consista en descubrir cosas sobre sí mismo que no sabía. Y que le acepten como igual dentro del grupo de enanos. 

Los otros trece protagonistas, los enanos, se quedan desdibujados. Sí, conocemos a Thorin, conocemos a sus amigos, los hermanos Balin y Dwalin, a Bombur, el gordo, y más o menos a Fili y Kili, porque son los jóvenes. El resto, Ori, Nori, Dori, Gloin, Bifur, Bofur y Oin (cuyos nombres he tenido que buscar, pues no me acordaba) son olvidables y no tienen una personalidad definida. Sirven para rellenar espacio y poco más. 
Aunque queda justificado porque las escenas en las que tienen que entrar los trece en alguna casa son muy graciosas. Son pocas pero son geniales.

El resto de personajes son muy monos, y parecen anticipar los que encontraremos en El Señor de los Anillos. Están los obvios, Gandalf, Elrond y Gollum, que aparecerán después. El último incluso me llegó a dar pena cuando perdió su "regalo de cumpleaños", aunque hay partes más tarde en las que no dará pena ninguna.
Pero hay otros que anticipan la siguiente trilogía de forma mucho menos obvia. El rey de los elfos en el Bosque Negro es el padre de Legolas. Bardo parece un Aragorn más temprano.
Smaug no tiene comparación. Smaug es único y terrible. Y dura demasiado poco. 

La historia es adorable. Las situaciones complicadas se resuelven a base de ingenio y cuando la violencia es necesaria se suele ver como la opción más cobarde. Me encanta cómo Bilbo se hace amigo de todos, incluso de los que le mantuvieron preso durante semanas. Me gusta como mensaje, y más siendo una obra para niños en la que todos los personajes son hombres. También me encanta el mensaje sobre la avaricia de Thorin, que acaba casi convertido en Smaug.

Porque no hay personajes femeninos. Ni uno solo. Sí, hay mucha gente que lo ha señalado antes que yo, pero hay que decirlo igual. No hay mención alguna a personajes femeninos con nombre. Ni Arwen, ni la esposa del rey elfo, ni alguna mujer de la Ciudad del Lago. Nada. Solo se menciona a Belladona Took, la madre de Bilbo. Y ya.
No sé, no costaba nada poner una enana entre los trece.

Conclusión: Un libro muy mono para descansar del Silmarillion y adentrarse en el Señor de los Anillos.

Lo mejor: Bilbo es genial.
Lo peor: A igual los enanos eran demasiados.

Nota:



lunes, 7 de agosto de 2017

El Silmarillion, de JRR Tolkien

Tolkien comenzó a escribir El Silmarillion mucho antes que El Hobbit, obra concebida como historia independiente, pero que fue parte de lo que él llamaba un «tema que copia y se ramifica», y del que emergió El Señor de los Anillos. 

El Silmarillion cuenta la historia de la Primera Edad, el antiguo drama del que hablan los personajes de El Señor de los Anillos, y en cuyos acontecimientos algunos de ellos tomaron parte, como Elrond y Galadriel.
Los tres Silmarils eran gemas creadas por Fëanor, el más dotado de los Elfos, y contenían la Luz de los Dos Árboles de Valinor antes de que los Árboles mismos fueran destruidos por Morgoth, el primer Señor Oscuro. Desde entonces la inmaculada Luz de Valinor vivió sólo en los Silmarils, pero Morgoth se apoderó de ellos, y los engarzó en su corona, guardada en la fortaleza impenetrable de Angband en el norte de la Tierra Media. 

En este volumen se incluyen otras obras cortas, como el Ainulindalë o la Música de los Ainur, la creación mítica del mundo, y el Valaquenta, sobre la naturaleza y poderes de los dioses. A El Silmarillion sigue el Akallabeth, que vuelve a narrar la caída del reino de Númenor al fin de la Segunda Edad, y por último la historia De los Anillos de Poder, en la que el tema de El Señor de los Anillos reaparece en la perspectiva más amplia de El Silmarillion. 

El Silmarillion no es una novela, ni un cuento de hadas, ni una historia ficticia. Podría definirse como una obra de imaginación inspirada, una visión sombría, legendaria o mítica, del interminable conflicto entre el deseo de poder y la capacidad de crear.

No estaba segura de si publicar una entrada sobre este libro en el blog. Estaba claro que una reseña no iba a ser, ¿cómo vas a reseñar y a poner nota a algo que es solo comparable a la Biblia? Aún así quería hablar de esta obra en el blog, así que lo haré sin poner nota ni un lo mejor/lo peor. No lo considero justo, teniendo en cuenta que ni siquiera estaba pensado para ser publicado hasta que Christopher Tolkien lo recopiló.

Algo que no se puede negar es que el Silmarillion es un libro que intimida. Es largo, es denso y está tan repleto de personajes que hay que estar consultando el árbol genealógico cada vez que aparece uno.
Y no hace falta que cuente la fama que tienen ese tipo de libros en Internet.

Pero una vez superada esa pequeña e insignificante dificultad se descubre una historia de proporciones épicas, unos personajes memorables y unos sentimientos que resulta muy difícil encontrar en libros de otros autores.

Pero empecemos por el principio.

Sí, el nombre del volumen es El Silmarillion, pero no todo está ocupado por el Quenta Silmarillion propiamente dicho. Está compuesto de varias partes diferenciadas: la Ainundalë, el Valaquenta, el Quenta Silmarillion, la Akallabêth y Sobre los Anillos de Poder y la Tercera Edad.
Sí, voy a hablar de todo.

Como no podía ser de otra manera, se comienza con la creación del mundo, la Ainundalë, la música de los Ainur. Y es una de las cosmogonías más bonitas que he leído. Arda, la Tierra Media, nació gracias a la música, y si eso no es maravilloso te reto a un duelo. Se presenta al Dios, Eru, el Único, al Mal, Melkor, y ya desde el principio se ve cómo estos dos luchan: el orden contra el caos, la consonancia contra la disonancia. Y cómo los Ainur, fascinados por el mundo que han creado, deciden entrar en él para llevar a cabo los designios de Eru. Es precioso, y la forma de escribir es increíble. Me encanta.

El Valaquenta habla de los Ainur que llegaron a Arda: los Valar y los Maiar. No tiene una trama, es solo una descripción de los Valar y sus características, así como las de algún Maia especialmente importante. Dicho así parece aburrido, un tostón, el infodumping temido, pero está tan bien escrito que a mí no me importa leerlo. Es más, lo he disfrutado muchísimo.

Y ya, por fin, llega el Quenta Silmarillion, la parte más larga de todo el libro con diferencia. Donde se habla de los primeros elfos, de la tierra de Valinor, de sus árboles, de su destrucción y de las joyas que consiguieron capturar su luz. Y de todo el lío que se montó por ellas, que no fue poco.
Los personajes del Silmarillion parecen los menos tolkienianos de Tolkien. No son del todo grises, pero no son del todo buenos tampoco. Se corrompen, sienten odio, muchos están malditos y hasta los más bondadosos cometen errores terribles. Los elfos son seres llenos de envidia, malditos, atormentados... y hay muy pocas excepciones. No son los elfos perfectos que se ven en otras obras basadas en la obra del autor.
También aparece la raza de los Hombres. Muchos se presentan como servidores de Melkor, pues este les engaña, aunque otros deciden ser amigos de los elfos ante las atrocidades del Vala. Se nota que no son los protagonistas, ya que la narración se centra solo en unos pocos. Ya se hablará de ellos en profundidad más tarde.
Entre los personajes humanos hay que destacar a Hareth, una guerrera que guio a su gente por toda Arda y que llegó a fundar una estirpe entera famosa por su fuerza y resistencia. No esperaba encontrar un personaje femenino así.

En el Quenta Silmarillion destacan dos capítulos: la historia de Beren y Lúthien y la de los hijos de Húrin. Son las que más se asocian con el Silmarillion y ambas tienen novelas en las que se tratan con más profundidad.
Beren y Lúthien, como todo el mundo sabe, es una historia de amor entre un humano y una elfa, y cómo estos luchan para estar juntos. Me sorprendió mucho, aunque ya la había leído antes, porque creía que Lúthien sería una dama en apuros, un trofeo a ganar.
En las historias de amor de caballería típicas se muestra a los enamorados ansiosos de estar juntos, pero mientras el caballero lucha por ganar el tesoro que le permitirá ganar a la doncella o lucha contra el dragón que la tiene presa mientras ella se queda esperando incapaz de hacer nada.
Eso no pasa aquí. Beren va a buscar el Silmarill que le permitirá desposar a Lúthien y ella va detrás. Se enfrenta al mismísimo Melkor y gana sin despeinarse. Es hermosa y dulce, pero tan poderosa que nadie se atreve a enfrentarse a ella. Desde luego, es mi personaje femenino favorito de la Tierra Media.

Los hijos de Húrin es una historia mucho más dramática. En este caso los protagonistas, Túrin y su hermana Nienor, son ambos humanos. No voy a entrar en demasiados detalles porque prefiero que la descubráis al leerla. Cuenta cómo los dos hermanos están malditos, se enfrentan a un dragón, pierden la memoria y mueren de la forma más trágica posible mientras su padre es obligado a mirar su destino desde la fortaleza de Melkor. El Drama por excelencia.

Una vez terminado el Quenta Silmarillion (tras grandes dosis de drama porque los elfos son unos intensitos) llegamos al Akallabêth, que ya versa en exclusiva sobre los hombres. Cómo construyeron la gran y resplandeciente ciudad de Númenor y cómo cayó gracias al miedo más humano de todos: la muerte. Es curioso, porque ya en la época de esplendor se puede ver que eso no iba a acabar bien, y ni siquiera los esfuerzos de los más justos lograron evitar el desastre. Una historia trágica y que da qué pensar sobre la Atlántida de la Tierra Media.

Y, por fin, el final, donde se cuenta sobre los Anillos de Poder, la Última Alianza entre los Elfos y los Hombres y los eventos inmediatamente anteriores al Señor de los Anillos. Mucho de lo que se cuenta aquí ya aparece en el Hobbit y en El Señor de los Anillos, pero es interesante verlo tan detallado. Eso es un escritor que se curra el worldbuilding y lo demás son tonterías.

En resumen, ¿recomiendo leer el Silmarillion? Desde luego. Muchos recomiendan leerlo poco a poco, como si fuera un conjunto de historias, aunque yo no estoy del todo de acuerdo. Sí, es denso y sí, hay que tener valor para leerlo como se leería una novela normal, pero si se lee de a pocos se corre el riesgo de olvidar los personajes. Y eso es algo terrible, pues una vez que se olvidan los personajes se pierde de todo el libro. Yo lo leí de seguido, como una novela, y he sobrevivido, así que se puede hacer. Lo suyo es ir apuntándolos en un árbol genealógico para no perderse.

Eso sí, si aún no habéis leído nada de la Tierra Media, no recomiendo empezar por aquí, mejor escoger El Hobbit o El Señor de los Anillos antes de adentrarse en El Silmarillion. Se entenderá mejor y no quitará las ganas de leer el resto de libros del autor. 


miércoles, 2 de agosto de 2017

Reseña: Cumbres borrascosas, de Emily Brontë


La poderosa y hosca figura de Heathcliff domina Cumbres Borrascosas, novela apasionada y tempestuosa cuya sensibilidad se adelanto a su tiempo. Los brumosos y sombríos paramos de Yorkshire son el singular escenario donde se desarrolla con fuerza arrebatadora esta historia de venganza y odio, de pasiones desatadas y amores desesperados que van mas allá de la muerte y que hacen de ella una de las obras mas singulares y atractivas de todos los tiempos.











Llevaba mucho tiempo con este libro pendiente. Primero había oído que era terrible, muy pesado y que la gente por lo general no lo soportaba. Después, oí otro tipo de cosas. Que su protagonista era malvado, que se mostraba una de las relaciones más tóxicas de la literatura. Y me empezó a llamar un poco. Lo terminé de poner en mi pila tras leer El cuento número trece, de Diane Setterfield, cuando me empezó a entrar curiosidad por la obra de las Brontë. 

Lo que más destaca del libro es el ambiente opresivo que no parece irse nunca y que según avanza la trama se hace más palpable. No sé qué clase de brujería ha hecho, pero llega a conseguir que el lector lo sienta en sus carnes. Al menos, yo me olvidaba de respirar cada vez que empezaba a leer. Llegaba a sentir el frescor de la lluvia, el frío del invierno, hasta la hierba y el tacto de las piedras. Y eso para leerlo en verano viene muy bien.

Está narrado de una forma que no es lo más habitual, pero tampoco es lo más raro que encontramos. Comenzamos siguiendo los pasos de Mr. Lockwood, que va a alquilar la Granja de los Tordos, una propiedad cercana a la casa Cumbres Borrascosas, con la que comparte dueño: Heathcliff. Tras tratar con él, Lockwood descubre que es un hombre arisco y para nada amigable, pero que parece guardar muchos secretos. Al volver a la Granja de los Tordos, es Ellen, el ama de llaves, quien le cuenta la historia del pasado de Heathcliff y de todos los habitantes de ambas propiedades, con lo que toda la historia la vemos a través de sus ojos. Y es algo que se nota, pues ella siempre se presenta a sí misma como la única persona buena de ambas propiedades. Todos los demás son malvados y egoístas pero ella siempre es amable y buena. ¿Conviene, entonces, fiarse de ella?

La construcción de personajes es impresionante. Parecen vivos, parecen personas de verdad. Aunque, eso sí, unas personas horribles. Son caprichosos, violentos, egoístas... Ni siquiera los niños o el ama de llaves, que se suponen más inocentes, escapan a esto. Se aprovechan de los demás como quieren. Aunque, eso sí, el protagonista, Heathcliff, supera a todos en este aspecto. Muchos parecen ángeles comparados con él. Y es que he visto a pocos personajes literarios con ese nivel de maldad.

Cómo no, había que hablar de la relación que hay entre los dos protagonistas, Catherine y Heathcliff. Es de lo más tóxico que he leído. Ambos personajes se quieren y se necesitan, pero también se maltratan mutuamente de las formas más horribles. Se gritan, a veces se quieren, a veces se odian, se separan durante años... Pero siempre, siempre se vuelven a juntar. Porque dependen el uno del otro, y ninguno de los dos conciben la vida separados. Todo el mundo conoce la famosa frase:

Whatever souls are made of, his and mine are the same.

Pero hay otras que pondrían los pelos de punta. Desde luego, esta no es una relación deseable, por muy más allá de la muerte que vaya, y creo que en el libro queda bastante explícito.


"If al else perished, and he remained, I should still continue to be; and if all else remained, and he were anihilated, the universe would turn to a mighty stranger. I should not seem a part of it. My love for Linton is like the folliage in the woods: time will change it, I'm well aware, as winter changes the trees. My love for Heathcliff resembles the eternal rocks beneath: a source of little visible delight, but necessary. Nelly, I am Heathcliff! He's always, always in my mind: not as a pleasure anymore than I am always a pleasure to myself, but as my own being. So don't talk about separation again: it is impracticable."
Eso no es amor, es una OBSESIÓÓÓÓÓN

Mas no son esos los únicos personajes que aparecen en el libro. La historia transcurre entre Cumbres Borrascosas y la Granja de los Tordos, con lo que empezamos con dos familias, los Earnshaw y los Linton, cuyas vivencias se entrelazan. Vemos crecer a los hijos de cada familia y vemos morir a los mayores. Vemos cómo los personajes se aprovechan unos de otros, como intentan huir sin éxito, como se aprovechan de los pocos personajes buenos. Vemos sus relaciones amorosas, cada cual más tóxica, y vemos su paso de niños inocentes a adultos despiadados. Y aún así hay algo que impulsa a seguir leyendo. Porque queremos saber dónde acaban estas personas horribles, porque no podemos abandonarlos sin terminar su historia. 
Y a pesar de todo, el final aún da un rayito de esperanza de que hay algo de bien en el mundo, de que las cosas pueden cambiar. Me ha encantado. 

Conclusión: Qué viaje más intenso

Lo mejor: Los sentimientos que transmite la escritura
Lo peor: Cuidado, que puede provocar mal humor



martes, 25 de julio de 2017

Reseña: Acquaforte, de Paz Alonso

Cada atardecer las campanas de Venecia advierten a sus habitantes del inicio del toque de queda: la noche pertenece a las sombras de la laguna, a los ingenios de las historias de terror. Con la oscuridad los venecianos encienden las lámparas de los salones e ignoran las calles desiertas en fiestas que duran hasta el amanecer. Beate Varese pertenece a las aiunteri, la orden que organiza los banquetes y bailes del palacio real. Como buena veneciana ha sabido darle la espalda a la bruma y al hielo toda su vida, hasta que de repente, días antes del baile más importante del año, es la bruma quien sale a buscarla...








Descubrí este libro, y a su autora, por una lectura conjunta de él que hicieron hace poco en Twitter(¿el mes pasado?). La sinopsis y la portada me llamaron bastante la atención, y aprovechando que en Lektu está con pago social, me lo compré. Si el libro es fantástico o de ciencia ficción y está escrito por una autora española tampoco hay que convencerme demasiado, porque voy de cabeza. 

El prólogo es espectacular. Presenta un mundo que a mí me ha parecido bastante steampunk y unas criaturas extrañas, unos ingenios mecánicos que pueblan la laguna de Venecia por la noche y han de desaparecer al salir el sol. En seguida daba ganas de leer más para saber más sobre ellos.
Me sentí decepcionada cuando en el capítulo uno descubrí que no eran ellos los protagonistas, lo reconozco. 

Como pone en la sinopsis, se podría decir que la protagonista es Beate Varese. Me costó un poco cogerle el punto, aunque es un personaje con que el lector se puede identificar con mucha facilidad y por el que es muy fácil preocuparse. Al menos según mi punto de vista, las decisiones que tomaba me parecían bastante sensatas, yo misma habría actuado de forma parecida. Apenas he notado una gran evolución, solo al final, pero ha estado dentro de la lógica, con lo que es un personaje que me ha gustado. 
Solo hay un detalle de Beate que no me ha gustado, y ese es su interés amoroso, Giacomo, el maestro de festejos. Es un hombre al que lleva sin ver muchos años porque este se marchó de Venecia a recorrer el mundo y ella se quedó en la ciudad. Por supuesto, ellos siguen enamorados, pero no me ha parecido un sentimiento real. Solo sabía que se querían por lo que decía el narrador y por unos diálogos muy artificiales entre ellos. Me parecía una relación muy metida con calzador. 

El resto de personajes me han gustado, en general. Y es que, aunque haya dicho que la protagonista es Beate, es más bien una novela coral en la que intervienen muchos otros. 
La reina Giovanna es magnífica, con sus vestidos, con su altanería y su elegancia. Y además, cada vez que salía volvía a tener interés en la lectura, porque casi siempre su aparición presagiaba algo interesante. Aunque sus ataques de celos y de envidia por Beate también me han parecido poco creíbles. 
Lara de Vimaggio, la mejor amiga de Beate, me gustó mucho al principio, pero luego fue un personaje que me fue aburriendo. Era desenfadada y despreocupada, además de alegre y no dudaba en tomar riesgos. Creía que daría mucho de sí, pero en un momento le ocurre algo que no voy a contar y tras ello se pasa el resto del libro convaleciente. Allí pierde toda su personalidad y se convierte en un personaje aburrido y al que yo no podía entender. 

El mundo me ha gustado, los personajes también... ¿dónde está el problema, entonces?

La historia es aburrida hasta decir basta. A lo mejor soy solo yo, pero había tantos personajes con tantas historias que, aunque parecía que ocurrían muchas cosas en realidad la trama no avanzaba nada. Los actos del principio solo tienen consecuencia hasta la mitad, y aún así todo se ha resuelto antes de alcanzar el último cuarto para entrar en un desenlace eterno. Sí, vuelven a aparecer los ingenios del lago y se revela su naturaleza y todo eso, pero aun así me siento estafada. Creo que una historia con ellos como protagonistas habría ganado mucho más. pero a lo mejor soy solo yo. 

Conclusión: Podría haber sido mucho mejor

Lo mejor: Soy muy fan de la Venecia steampunk
Lo peor: La historia apenas avanza

Nota:

domingo, 16 de julio de 2017

Reseña: Mago y cristal, de Stephen King

Roland y el Ka-tet siguen viajando en Blaine, el tren loco que busca su destrucción, hasta que finalmente Eddie le vence en el concurso de adivinanzas. Por fin pueden bajar y se encuentran en la tierra de Topeka. Aquí Roland decide contarles a sus compañeros su propia historia, de cómo llegó a abandonar su país y convertirse en pistolero. La historia es larga y trágica y lo más triste es como llegó a enamorarse de Susan quien ya estaba prometida a un señor mayor, poderoso pero repugnante. Se aman en secreto y planean escaparse juntos. Pero los jóvenes están rodeados de odio y traición y Roland también duda a ratos. ¿A dónde le lleva su destino? ¿Hacia la Torre Oscura para salvarla o hacia la felicidad con Susan?







La Torre Oscura
1. El Pistolero
2. La llegada de los tres
3. Las tierras baldías
4. Mago y cristal
5. Los lobos del Calla
6. Canción de Susannah
7. La Torre Oscura


Desde que terminé Las tierras baldías estaba deseando continuar con el siguiente volumen de la saga. Después de toda la tensión que había conseguido crear en las últimas páginas y ese maldito cliffhanger yo necesitaba saber cómo continuaba. 

Este libro empieza bien. Empieza muy bien. Se resuelve el problema que se había planteado al final del libro anterior de una manera magistral, con el torneo de acertijos entre el ka-tet de Roland y Blaine el Mono (aunque yo ya me la esperaba de alguna manera) y los personajes continúan su viaje. Es la mejor parte del libro, con mucha diferencia. 

A partir de ahí, todo fue cuesta abajo. 

En un momento, más o menos al pasar el primer quinto, Roland decide que pararse y empezar a contar un suceso de su pasado que acapara casi todo el libro sin contar mucho más que lo que pone en la sinopsis. Ocupa cerca de seiscientas páginas y de podría haber resumido en muchas menos de la mitad sin perder información por ello. La cantidad de paja que hay allí es demencial.

Cuenta la historia de su primer amor, cuando tenía la tierna edad de catorce años, una de sus primeras escaramuzas como pistolero y cómo eso le motiva para avanzar hacia la Torre Oscura.
La chica (por favor, no iba a ser un chico, ¿verdad?) se llama Susan, tiene dieciséis años y será la encargada de darle hijos al alcalde de su pueblo, un hombre viejo, lujurioso y repugnante. Ya solo eso me puso sobre aviso. Y es que las parejas (forzadas o no) entre hombres crecidos o ya viejos y niñas o adolescentes me dan una grima impresionante. Muy bien tenía que ir para que me gustara, y no fue así.
Al principio la actitud de Susan entraba dentro de lo que cabría esperar. Estaba aterrorizada, y con razón. El viejo da asco, la toca sin su permiso y la trata como a un objeto. Pero cuando avanza la trama y se enamora de Roland todo parece cambiar. Ni siquiera le da asco el viejo, y eso es algo que no puedo entender. Tampoco le importa mucho acostarse con Roland después de que el alcalde la sobara, algo que nadie sería capaz de hacer. La coherencia brilla por su ausencia aquí.

She wrinkled her nose, although the most she felt for Thorin these days was a kind of sad distaste. Her fear for him had passed.
¿Por quéééééééééé? 

Además, me ha parecido demasiado sexualizada para la edad que tiene. Incluso Roland ya adulto recuerda sus tetas con añoranza, y en algún momento el autor deja caer que ella está en “su momento de mayor hermosura”. Su entorno tampoco es el mejor del mundo. Vive con su tía, Cordelia, que la odia por algún motivo extraño (se burla de ella llamándola Miss Oh, So Young and Pretty) y no parece tener amigas más allá de una tal María que actúa más de sirvienta que de otra cosa (y de la que también se dice que no tiene demasiadas luces). De hecho, antes se llevaba bien con su tía. Al menos, hasta que murió su padre.

The man who had loved them both enough to make them love each other was gone

Porque claro, no puede haber amistad entre dos mujeres sin un hombre que las una.

Además, como toda buena chica, se enamora de Roland hasta darlo todo por él. Y, sorpresa, Roland no hace lo mismo porque claro, es un hombre, pero de él hablaremos en seguida. 

El Roland de catorce años es irreconocible. Vale que el hombre ha pasado por muchas cosas desde entonces, pero es que no me ha parecido ni siquiera creíble. Tiene la profundidad de un charco y sus actitudes hacia Susan dejan mucho, muchísimo que desear. Es otro que no la quiere como a una persona, sino como un objeto. La gran prueba aparece al final, cuando (un spoiler que no se esperaba nadie) la abandona a su suerte para irse a buscar la Torre, decisión que para ella tendrá fatales consecuencias.
He wanted her. Not as he wanted the whore when she lay naked on her bed and her legs spread and her half-lidded eyes looking up at him, but in the way he wanted food when he was hungry or wáter when he was thirsty. In the way, he supposed, that he wanted to drag Marten’s dusty body behind his horse down Gilead’s High Road in payment for what the wizard had done to his mother.

Súper romántico, vamos.

Además, la relación amorosa (si es que se puede llamar así) entre estos dos es horrenda. Susan depende del todo de Roland, y se hace llamar suya, mientras Roland tiene unos celos tremendos. Incluso el compromiso que tiene Susan con el alcalde le parece culpa de esta. Y es que es algo terrible tener que compartirla con otro hombre.
She was, at least for the moment, no longer her own mistress; she might consequently be his. He could do to her what Marten had done to his own mother, if that was his fancy

Luego están los personajes secundarios, los que no interesan a nadie pero cuyas historias aparecen una y otra vez. No recuerdo apenas nombres y para mí eran más una masa informe que personajes individuales. Habría que destacar a Rhea, la bruja, una mujer repugnante que también odia a Susan por algún motivo y hace todo lo posible para que la pobre chica lo pase mal. El resto de secundarios son prescindibles. No sé si le importan al mismo escritor. 

La trama en sí es predecible, sosa y está llena de paja. Es una trama que se puede resumir en un relato sin que se pierda apenas nada. Y Stephen la alarga durante... ¿quinientas páginas? Había momentos en los que empezaba a contar la vida de personajes que no intervenían apenas en la trama y otroa que eran páginas y páginas de nada. Este libro se me ha hecho eterno, y podría haberlo resumido en uno bastante más corto. Tan insoportable era el tedio que pedí que me lo contaran, para al menos saber si iba a pasar algo interesante. 

La ambientación deja mucho muchísimo que desear. Todo el libro estaba en un escenario tipo el oeste, cosa que no estaba mal. La acción transcurre en Mejis, el equivalente a México en el mundo de Roland, en un pueblo perdido por ahí. Y la gente habla en inglés. Incluso entre ellos. 
Pero, Diankra, ese es un recurso habitual en los libros y en las películas para que puedas entender lo que dicen personajes que no comparten tu lengua materna. 
Vale, si fuera así estaría bien, pero no. Porque pasada la mitad del libro los personajes empiezan a soltar expresiones en español de forma espontánea. Hay veces que incluso hablan entre ellos en español, pero solo lo hacen los "catetos". Hay gente con nombres hispanos (hay una María por ahí que tiene menos luces que una bicicleta, la misma Susan se apellida Delgado) pero también los hay anglosajones. Parece que el español es un dialecto que usan muy de vez en cuando entre ellos y que además aparece de repente por arte de magia. 

El final, cuando al fin Roland termina su historia, es una referencia al Mago de Oz que de obvia roza el fanfiction. No está del todo mal, pero para mí todo había sido tan horrible que no me gustó en absoluto. Seguiré la saga porque me la han recomendado mucho y me han prometido que va a mejorar, pero esto me ha quitado las ganas del todo. 

Podría seguir echando pestes hasta el fin de los tiempos, y de hecho tengo muchos más fragmentos subrayados que no he tenido tiempo de utilizar, pero creo que con esto os podéis hacer una idea.

Conclusión: Un descalabro imperdonable a mitad de saga

Lo mejor: Los acertijos con Blaine el Mono
Lo peor: Pedir mundos fantásticos sin machismo (o al menos sin violaciones) parece demasiado.

Nota:
Sí, otro suspenso. Porque puedo.