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sábado, 6 de febrero de 2016

Reseña: Sueños de piedra, de Iria G. Parente y Selene M. Pascual

Érase una vez un reino muy, muy lejano donde un príncipe premió a un mago por ayudar a rescatar a una joven en apuros. 
Encantador. 
Lástima que nada de esto sea verdad.En realidad, el príncipe sueña con gloria y venganza; el mago, con que sus hechizos no sean siempre un desastre y la joven en apuros, con huir de un pasado que la atormenta... y del recuerdo del hombre al que ha matado. 
Érase una vez...











La verdad es que este libro no me atraía mucho desde el principio. Todo el mundo hablaba maravillas de él y de sus autoras. Nadie reseñaba nunca defectos, y de hecho hay muy poca gente que le haya dado una sola estrella en Goodreads. A mí eso, lejos de ponerme las expectativas por las nubes, me da mucho miedo. Porque he tenido experiencias muy poco satisfactorias con libros que le gustaban a todo el mundo.

El principio era potente, muy potente. La primera frase, magistral. El primer capítulo, una maravilla de caracterización del personaje. El segundo ya no lo fue tanto, pero no estuvo mal, aún así. Me gustaron las aventuras que vivieron los personajes, y las relaciones que se iban forjando entre ellos. No era la próxima joya literaria de nuestro tiempo, pero no estaba nada mal. Algo típico, pero disfrutable, y además, muy gracioso.
El estilo es muy sencillo y accesible, muy juvenil. Además, muy ágil, con lo que el libro se lee bastante rápido. A veces se repiten mucho las palabras en un solo párrafo, pero no molesta demasiado. 

La construcción de mundos es bastante pobre, es el mundo típico y resabido de la fantasía medieval. No es precisamente una maravilla (o Marabilia, mejor dicho), pero cumple su función adecuadamente. Además aparecen criaturas que no suelen aparecer demasiado, como mantícoras y banshees, y es algo de agradecer. Ya basta de meter siempre trolls y orcos, o variantes de estos. 

Pero todo eso no importa, porque en torno al final del primer tercio se convierte en una historia de amor más con un trasfondo fantástico. Y hay muchas cosas que fallan en ese romance. Primera, y más importante, toda la trama y todos los personajes se subordinan a él. En cuanto aparece, todo lo demás deja de importar, solo existen los personajes enamorados y las dificultades que encuentran para estar juntos. Segunda, la evolución de los personajes. La historia se cuenta a través de las voces de Arthmael, el príncipe, y Lynne, la joven del terrible pasado. Y al principio sus voces estaban claramente diferenciadas, tenían unas personalidades muy bien definidas y coherentes. Mi favorita era la de Arthmael, por su altivez, su sarcasmo y su manía de ponerse títulos, me pareció algo muy gracioso y para nada repelente, como todo el mundo dice. Pero entonces llegó el romance, y la voz de Arthmael se transformó en la de Lynne. Y ya daba igual quién narrara la historia. Ambos sonaban igual. Se perdió el sarcasmo, y en un solo capítulo Arthmael cambió por completo su personalidad. Por último, pero no menos importante, hace que el tercer protagonista, el mago torpe, desaparezca casi por completo de la trama. Se desdibujan los pocos trazos que había de este personaje y se convierte en una caricatura de lo que era. No evoluciona, no piensa, solo está para ser inocente y hacer bulto. 

Seguimos hablando de personajes, porque no son precisamente un punto fuerte. La protagonista femenina no para de autocompadecerse de la terrible vida que ha tenido por culpa de la avaricia de un hombre. Además, es prácticamente perfecta en todo, y orgullosa hasta decir basta, cuando a la trama le conviene. Es el típico personaje femenino "fuerte e independiente" que en realidad depende por completo de otro para superar su "duro pasado". La llamaría Mary Sue si tuviera la certeza de que mi integridad no corre peligro. Del príncipe ya hemos hablado, y al tercer protagonista no hace falta ni mencionarlo, ya que apenas tiene peso argumental. Los personajes secundarios están definidos de forma muy pobre, con apenas unos pocos adjetivos, y están divididos en requetebuenos y requetemalos. Lo de siempre, vamos. 

La historia no es muy original, y es incluso predecible. Ha habido momentos en los que casi he sentido compasión por los personajes, y otros de verdadera tensión, pero han sido más la excepción que la regla. El romance, el peso fundamental, no está bien llevado en absoluto, como ya he dicho, y está muy forzado. Además, parece que si las autoras no meten al menos dos escenas de sexo cada cincuenta páginas no se quedan tranquilas. Sí, sí, antes de que las hordas de fanáticos enfurecidas se me echen encima, ya sé que el sexo no es un tema habitual en la literatura juvenil, y de hecho está muy bien que lo incluyan, pero una cosa es incluirlo y otra muy distinta, que se convierta en el eje vertebrador. ¿No era posible un término medio?

El mensaje que pretende transmitir es algo muy positivo, y hasta necesario. Muchos de los temas que trata no son los típicos en la literatura juvenil, y toda innovación es buena (casi). Lo que me ha pasado es que la "moraleja" está presente en todas partes, en algunos momentos llegando a ser casi rimbombante. ¿De verdad los jóvenes necesitamos que nos repitan un mensaje tantas veces?


Conclusión
Lo mejor: El principio es de los más potentes que he visto. Si hubiera mantenido el nivel...
Lo peor: El romance provoca subidones de azúcar mayores que comer solo gominolas durante un mes.

Nota:




sábado, 30 de enero de 2016

Reseña: El Ojo del Mundo, de Robert Jordan

El mundo gira y gira y una vez tras otra vuelven, al cabo de los años, de los milenios, los días prometidos en las leyendas. Desde el horrible momento en que Lews Therin, que fue Señor de la Luz, impulsado por las fuerzas de la Oscuridad, dio muerte a todos los suyos, no ha cesado la lucha entre la luz y las tinieblas, la vida y la muerte, el bien y el mal.

En español equivale a los libros Desde Dos Ríos y La Llaga









Me gustaría poder poner los libros que forma la saga, como hago normalmente, pero es algo demasiado confuso. Para empezar, que yo sepa, la edición en inglés (la que estoy leyendo) consta de catorce libros, pero la española no es así, ya que, según tengo entendido, tiene de veintiuno, porque han hecho cosas muy raras de dividir libros. Yo estoy leyendo la edición en inglés, y en cada reseña pondré a qué libros de la edición española corresponde cada uno de la edición inglesa, en el caso de que alguien quiera leérselos. Además, hay dos precuelas y muchos libros sobre el mundo de la Rueda del Tiempo. Sí, es una saga larga, muy larga.

La premisa es muy interesante. El aspecto más importante del mundo es la Rueda del Tiempo, que gira y gira, marcando el destino de los habitantes del reino. Todo está condenado a repetirse, y el tiempo no tiene principio ni fin (a no ser, claro, que el Señor Oscuro se meta de por medio). La Rueda, además, marca el destino de los habitantes del mundo, a pesar de que estos aún tienen un cierto control sobre su destino, siempre y cuando no sea demasiado importante. Si eso no es originalidad, no sé lo que es. 
El mundo es bastante normalito, es un mundo de fantasía medieval estándar, a primera vista, con sus ciudades, sus magos, sus orcos, sus pueblos perdidos donde viven los héroes... Pero una mirada más profunda revela que no es exactamente así. Comparte muchos elementos la Tierra Media, mundo medieval por antonomasia, es cierto, pero no es solo eso. Es sorprendente complejo, y vasto. En este libro no se profundiza tanto como me gustaría, pero ya se revelan una gran cantidad de datos y se conocen un montón de ciudades, culturas, lugares varios y particularidades de la sociedad. Es un libro muy descriptivo, y eso permite que uno se meta aún más en ese gigantesco mundo, que seguro que se irá haciendo más y más grande conforme avance la saga. No es un estilo particularmente cuidado, pero cumple su función. Está claro que lo que importa aquí es la construcción de mundos. Más que el estilo y que la propia historia. 
La magia es algo también muy original. Revelar su funcionamiento contaría una parte ya algo importante, así que no me voy a meter ahí. Pero me encanta. Hace falta tener un don para manejarla, como casi todos los tipos de magia, pero aún así es sumamente difícil de controlar, con lo que (espero) se acabarán los personajes perfectos que la controlan sin necesidad de que nadie les ayude (cosa que, aún así, no va a suceder, pero sería bonito).

Los personajes se cuentan por decenas. Lo mejor es que además son muy variados. Ya en el grupo de protagonistas nos podemos encontrar de todo, desde una hechicera mística y su guardián hasta un hombre lobo, pasando por un granjero de aldea y un juglar. Hay tantos que es imposible que el lector no empatice con ninguno. Están muy bien definidos, aunque hay que decir que, salvo unas pocas excepciones, todos son bastante planos en las ochocientas páginas que dura la novela. Supongo que tienen otros trece libros para cambiar, volver al principio y cambiar otra vez.

No es un libro perfecto, ni mucho menos. Es un poco pesado en algunas partes, pero eso no es lo peor, apenas molesta. Lo peor es que es muy, muy parecido al Señor de los Anillos, y no solo en el mundo. Había personajes que me parecían casi iguales a los de la obra de Tolkien, de hecho encontré un Gandalf, un Frodo, un Boromir y, como no, a Sauron. Y no solo personajes, también situaciones, especialmente del primer libro de la trilogía, había una escena que se parecía tanto a las Minas de Moria, tanto en sus antecedentes, como en su resolución, que casi rozaba la copia. También la historia es bastante típica, y peca un poco de predecible. 
No se puede estar copiando a Tolkien durante catorce libros (espero), así que confío en que su influencia se reduzca un poco en próximas entregas. Seguiremos informando.

Conclusión:
Lo mejor: La idea de la Rueda del Tiempo es de lo mejor que he visto en la construcción de mundos.
Lo peor: La historia es bastante típica

Nota



sábado, 23 de enero de 2016

Reseña: Los Miserables, de Victor Hugo

«Novela, por supuesto, pero también es Historia; historia de los acontecimientos que cambian la faz del mundo, historia social, historia de las mentalidades. Sin olvidar, la dimensión poética, el aliento épico que insufla a la mayoría de sus capítulos. Con ello, el héroe, Jean Valjean, se convierte en una especie de profetamaldito, Cristo redivivo y recrucificado en beneficio de la humanidad, cuyo destino resume.» De la introducción de Alain Verjat













Yo creo que este es mi clásico favorito. Esta es la segunda vez que lo leo y lo he disfrutado incluso más que la primera. Es un libro muy gordo y muy, muy intenso. Y me encanta. 

Tiene un número enorme de personajes con nombre, pero enorme. La mayoría aparecen bastante poco, es verdad, pero aún así los describe exhaustivamente. Los retratos que hace de los personajes son magníficos, y se podría decir que son el eje central de la novela. Dedica al menos un párrafo largo en describir la psicología de cada personaje, y a veces, dedica dos para describir también el físico. Deja, pues, mucho del físico abierto a la imaginación. La verdad que esta manera de describirlos funciona excepcionalmente bien. Consigue que el lector se preocupe por ellos, que empatice mejor. En algún momento leí que cuando alguien lee sobre personajes ficticios no se enamora de su físico, sino de su alma. Aquí nos encontramos algo así. Los personajes no son solo sombras, son personas. Son sus sueños, sus miedos, sus ambiciones y sus amores. Me han enamorado todos y cada uno. Incluso Javert. Incluso los Thénarnier.

La prosa es fantástica. El estilo es sencillo, aunque las frases son bastante largas. De hecho dicen que en Los Miserables está la frase más larga escrita hasta el momento de su publicación, con nada más y nada menos que 800 palabras, palabra arriba, palabra abajo. Yo prestaré poca atención, porque no la he encontrado. 
La forma en la que está escrito es capaz de convencer al lector de cualquier cosa. De conmoverle, de cautivarle. Muchos pasajes me han arrancado trocitos del corazón solo por la forma en la que estaban escritos. Y eso es algo que no mucha gente puede hacer.

La historia es sencilla y fácil de seguir. Es una historia que según va avanzando el libro se va haciendo más compleja, se van presentando personajes, lugares y situaciones nuevas, y se van desarrollando. En un principio puede no parecer tan interesante o tan cercana, pero a partir de la mitad comienza a cobrar un interés cada vez mayor que ya no se pierde hasta el final. Y entonces, todo lo del principio cobra sentido.

Y el final... Qué final. No voy a revelar nada, aunque probablemente ya a estas alturas todo el mundo lo conozca. Es de esos finales que dejan al lector desolado, vacío, deseando que el libro no hubiera terminado. Es un final que me hizo derramar lágrimas amargas, y eso no lo hacen todos los libros. De hecho, hasta ahora, este ha sido el único que lo ha conseguido.

Como punto negativo, si hay que poner alguno, diré que los pasajes de descripción y ensayo se pueden hacer un poco pesados, en parte porque el tiempo no ha tratado esta novela tan bien como a otras. Hay pasajes en los que revela una mentalidad algo anticuada, y otros que son algo más que un poco sexistas. También es una novela muy religiosa, aunque no sé si a estas alturas eso puede tirar para atrás a alguien. Solo digo que si por esto alguien deja pasar una joya como esta, anticuada pero aún con brillo, no sabe ni sabrá jamás lo que se pierde.

Y ya, para terminar: Si para ver la película hace falta tener un buen paquete de pañuelos a mano, para el libro harán falta mínimo tres.

Conclusión:
Lo mejor: La caracterización de los personajes es brillante.
Lo peor: El tiempo no lo ha tratado demasiado bien.

Nota:

sábado, 16 de enero de 2016

Adaptaciones literarias: Los Miserables (2012)

Vi la película por primera vez la noche de Reyes de 2013. Fue una noche de Reyes rara. Fue la primera vez que no fui a ver la cabalgata. En su lugar, mi familia y yo decidimos ir al cine. Había visto anunciar Los Miserables, y me llamó la atención. No tenía ni idea de qué iba. Mi padre, que tampoco conocía mucho la trama, me contó que trataba sobre gente miserable no solo a causa de la falta de dinero, sino también de moral. En principio no me gustaba demasiado la idea, pero luego descubrí que estaba ambientada en el siglo XIX, no en la época actual, y verla se convirtió en imperativo.

Me enamoró completa y absolutamente. Es una película un poco rara, pues los actores están casi todo el tiempo cantando, y solo hay unas pocas frases de diálogo dobladas. Eso no le gustó a mucha gente, pero a mí me encantó. Salimos del cine todos llorando, y a partir de ese momento me empecé a interesar más y más por el musical. Volví a ver la película con una amiga, y también terminamos las dos como magdalenas. Llegué a tal punto de fanatismo que cuando una chica, que no me caía demasiado bien, osó quejarse en alto de la película, le solté tal contestación que no osó volver a abrir la boca sobre el tema.
En la Feria del Libro de ese año compré el libro. No tenía ni idea del lío en el que me estaba metiendo, pero esa es otra historia que se en otro momento ha de ser contada. Basta decir que el fanatismo, tanto por el libro como por el musical, me ha durado casi intacto desde aquella noche de Reyes de 2013 hasta ahora, y puede que siga más allá. Lo único que me falta es ver el musical en vivo, algo que, espero, ocurrirá pronto.

Una vez hecha la introducción, pasemos a hablar de la película, y lo más interesante, de su relación con el libro. 

La verdad es que el cine aporta una serie de ventajas que en el escenario de un teatro no se pueden hacer. Así, se permite mayor fidelidad a la historia del libro que en la versión representada en los teatros. En la película, llegan incluso a repetir frases textuales del libro (de la traducción al inglés, en este caso), lo que hizo que me gustara aún más, cuando la vi de nuevo habiendo leído el libro.
Sin embargo, hay cosas que ocurren demasiado rápido. Hay tramas que en el tiempo del libro tardan meses en desarrollarse, y en el de la película, apenas unos días. Todo es mucho más precipitado. Hay personajes principales que se banalizan y se simplifican, y los que en el libro tienen un carácter un poco más secundario se convierten prácticamente en extras. Hay muchas pequeñas tramas que se cortan, simplemente por motivos de tiempo. Y aún así, dura dos horas y media, y son dos horas y media muy intensas. Claro, si se quiere una representación completa del libro, siempre está disponible la miniserie francesa del 2000, con Gerard Depardieu como protagonista. Yo vi los dos últimos capítulos y me resultaron demasiado lentos. Así que, si la historia de Los Miserables funciona muy bien, para mí, en un libro, no funciona igual para una película.

La caracterización, eso que a mí me preocupa tanto en las adaptaciones literarias, y que me provoca infinitas quejas cuando un personaje no se adapta a mi imagen mental, no ha estado tan mal. En general, todos los personajes aparecen más guapos que su versión literaria, y no se ha hecho mucho caso de las descripciones del libro, salvo en contadas ocasiones. Quiero pensar que se ha debido a buscar la calidad de la interpretación sobre el parecido físico con el personaje.

Lo mejor, sin duda, son las canciones. Esas sí capturan casi completamente la esencia del libro. Las frases musicales, las letras... Hay veces que no coinciden del todo con la idea del autor, pero es un placer escucharlas de todas formas. Lo mejor es que brillan por sí solas, y a pesar de la apartente dificultad de entender una historia cantada completamente (que no es tal, se lleva haciendo ópera desde el siglo XVII y nadie se ha quejado nunca), se entiende perfectamente sin necesidad de leerse el libro antes, y salvo momentos puntuales parece perfectamente natural. Eso es importante, pues la mayoría de las adaptaciones no se llegan a entender bien sin el apoyo del libro.

No hay que olvidar que es una adaptación. Así que, aunque se sostiene por sí sola de manera admirable nunca llegará a alcanzar el nivel de la novela. Yo recomiendo encarecidamente leer primero el libro y ver la película/musical después, pero si se hace al revés tampoco es un problema tan grave como en otros casos, ya que el musical nos puede ayudar a entender el libro.

Resumiendo:
Lo mejor: Se puede ver sin leer el libro y se entiende perfectamente.
Lo peor: Algunas tramas se simplifican y precipitan.
Recomendaciones: Ver con una caja de pañuelos, una GRAN caja de pañuelos.

No es casualidad que publique esto antes que la reseña del libro. Es completamente a propósito, ya que yo vi la película antes de leer el libro, como antes he explicado. La reseña llegará la semana que viene.

lunes, 4 de enero de 2016

Mejores libros del 2015 + Propósitos para el 2016

Llego tarde, lo sé. No tengo excusa. Se supone que debería haber publicado la entrada antes de Nochevieja y no ha sido así. Pero como mejor es tarde que nunca, aquí la dejo. Aquí están los mejores libros que he leído en 2015 ordenados por categorías, según unos criterios que se me han ido ocurriendo según escribía y que posiblemente cambie el año que viene. Lo he arreglado de forma que no repita libros, no voy a hablar siempre de los mismos.

Mejor libro extranjero autoconclusivo: 1984, de George Orwell. Aquí está la reseña.
Mejor libro nacional autoconclusivo: Todas las hadas del Reino, de Laura Gallego. Aquí está la reseña.
Mejor libro extranjero perteneciente a saga: Narrenturm, de Andrzej Sapkowski. Aquí está la reseña.
Mejor libro nacional perteneciente a saga: Los viajes de Taisham, de TFFamux. Aquí está la reseña.
Mejor mundo de fantasía: El Mundodisco, de la saga homónima de Terry Pratchett. Aquí y aquí están las reseñas de El color de la magia y La luz fantástica, respectivamente.
Mejor libro infantil/juvenil: El aprendiz de espectro, de Joseph Delaney. Aquí está la reseña.
Mejor novela histórica: Contrebia Leucade, de Agustín Tejada. Aquí está la reseña.
Mejor clásico: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. Técnicamente es el mejor libro español que he leído este año, pero al estar compuesto de dos partes que son una, no sabía en qué categoría meterlo, así que lo meto aquí.
Mejor personaje masculino: Jaskier, de la Saga de Geralt de Rivia, también de Andrzej Sapkowski. Aquí y aquí están las reseñas del primer y segundo libro.
Mejor personaje femenino: Holly Short, de la saga de Artemis Fowl, de Eoin Colfer. Aquí está la reseña del primer libro.
Mejor adaptación: La adaptación al cine de La Princesa Prometida, de William Goldman. Aquí está la reseña del libro.

PROPÓSITOS PARA EL 2016

– Leer más de 40 libros. No son tantos como en otros blogs (que llegan hasta los doscientos, he visto), pero es un objetivo más o menos realista, a ver qué tal va. 
– Terminar la saga de Artemis Fowl 
– Terminar la saga de Geralt de Rivia 
– Releer Harry Potter antes de Animales Fantásticos y dónde encontrarlos 
– Leer algo de Brandon Sanderson y de Joe Abecrombie 
– Leer la saga de la Rueda del Tiempo de Robert Jordan al menos hasta la mitad 
– Terminar de editar mi libro y ¿quién sabe? Mandarlo a alguna editorial

 Son siete propósitos, tantos como palabras necesarias para enamorar a alguien si hacemos caso a Patrick Rothfuss. Son pocos, para conseguir completarlos todos, y son más o menos razonables. Espero poder terminarlos. Ya iré contando los progresos, si los hay.

¡Feliz año a todos! ¡Y que los Reyes os traigan muchos libros!

sábado, 26 de diciembre de 2015

Reseña: Los Pilares de la Tierra, de Ken Follet

El gran maestro de la narrativa de acción y suspense Ken Follett nos transporta a la Edad Media, a un mundo fascinante de reyes, damas, caballeros, pugnas feudales, castillos y ciudades amuralladas. El amor y la muerte se entrecruzan vibrantemente en este magistral tapiz cuyo centro es la construcción de una catedral gótica. La historia se inicia con el ahorcamiento público de un inocente y finaliza con la humillación de un rey.

1. Los Pilares de la Tierra
2. Un mundo sin fin











Me duele mucho hacer esta reseña. En serio. Por un motivo muy sencillo: me lo recomendó una amiga muy apreciada, y lo empecé con las expectativas por la estratosfera. Desgraciadamente, no ha sido tan bueno como creía ni de lejos. Al ser tanta la expectativa, la caída fue descomunal.

No todo ha sido malo, por supuesto. Las descripciones de las catedrales y los edificios me han gustado. Muchos de los conceptos que explica ya los conocía (he estado visitando catedrales desde que tengo uso de razón), pero me ha gustado cómo los ha ido hilando. La ambientación medieval tampoco ha estado mal, aunque a veces era demasiado pesado en algunos aspectos (sí, ya hemos pillado que comían con cuchillo y no con tenedor) y creo haber detectado fallos bastante gordos en otros (protagonistas pasando calor en Castilla en Navidad. Ni siquiera la llaman Castilla, la denominan España cuando aún ese nombre ni siquiera pensaban utilizarlo, ya que "España" estaba dividida en varios reinos que no estaban demasiado unidos entre sí).

La historia en sí me ha gustado bastante poco. Comenzó muy interesante, a pesar de que nunca fue original, y según iban avanzando las páginas se iba haciendo cada vez más repetitiva. Prácticamente todos los capítulos siguen la misma historia, convirtiendo la historia del libro en algo anodino y repetitivo. Cada vez me costaba más seguir avanzando, y a duras penas conseguí terminarlo. El último cuarto, más o menos, ya parece casi una coda larguísima para una sinfonía demasiado pesada. Sigue habiendo dificultades y tal, pero ya está claro quién va a salir bien parado y quién no. Dentro de eso, las últimas cincuenta páginas se me atragantaron. Siguen una historia que a todas luces está ya terminada, y solo sirven para recordar un misterio que apareció al principio y resolverlo de forma decepcionante y esperada.

Los personajes han sido lo que menos me ha gustado de todo, y han sido el motivo por el que la valoración del libro es tan negativa. Estaban definidos por una sola característica, a lo sumo dos, y las mantenían sin cambios desde el principio hasta el final, a lo largo de esas casi mil páginas. No son tantos, realmente, los protagonistas con nombre son bastante pocos, así que no hay excusa para que no evolucionen a lo largo de la narración ni estén definidos. Además, dentro del libro pasan años, los niños se hacen adultos y los adultos, viejos. Y no cambian prácticamente nada su personalidad ni sus relaciones. 
También están divididos entre buenos y malos. Los malos son personajes terribles, que hacen lo peor y merecen lo peor. Dedican páginas enteras a describir sus maldades, y el autor les va castigando con pequeñas cosas (prácticamente todos son feos, por ejemplo). Por supuesto, hay que odiarlos. Y los buenos son todo lo contrario. Son perfectos, son compasivos, siempre ganan aunque los malos les hagan sufrir... El caso que más destaco es Aliena, una dama de la nobleza venida abajo que reúne todas las características ideales: guapa, inteligente, lee, sabe valerse por sí misma... Una Mary Sue en toda regla. 
El libro está inundado de sexo y violencia gratuitos. En serio, casi más que en Juego de Tronos. En la mayoría de los casos sirve para ver hasta qué punto son malos los malos, que se dedican a violar doncellas indefensas y a matar súbditos porque sí; o para premiar a los buenos con sexo placentero e ideal. Porque sí.

Yo lo siento, pero no he cogido un libro de novecientas páginas para leer una historia de buenos y malos.

En resumen
Lo mejor: Las descripciones arquitectónicas, a pesar de que no me han enseñado nada nuevo.
Lo peor: Personajes tan planos que parecen hechos de plastilina.

Nota:

sábado, 19 de diciembre de 2015

Reflexión: ¿E-book o libro físico?

Se supone que a todo lector que se precie le debe gustar almacenar libros en su casa. Preferiblemente libros gordos y ediciones especiales que son demasiado caras y difíciles de conseguir pero que en la estantería quedan perfectas. El ávido lector comprará ediciones de bolsillo baratas si no se puede permitir esas ediciones especiales, pero las deseará con todas sus ganas y no parará hasta conseguirlas. Por supuesto, ese lector no tendrá un libro electrónico, porque leer de una pantalla "le quita toda la gracia a leer", y si lo tiene, renegará de él por el mismo motivo, y siempre dirá que prefiere los libros en papel, aunque no le pregunten. A eso se le llama "tener criterio propio" y "no depender de la tecnología".

A mí no me parece que ese desprecio a los libros electrónicos esté realmente justificado. Se supone que nosotros, los lectores, más que nadie en este mundo deberíamos saber apreciar más el contenido que el continente. Al menos, en mi caso, si la historia es buena me da igual leerla en un libro forrado en cuero y con dibujos de pan de oro que en el mantel de un restaurante.

¿Pero cuáles son, exactamente, las diferencias entre unos y otros?

El libro en papel es el formato "clásico". Los hay de muchas formas y tamaños, más gordos, más finos, con letra más grande o más pequeña, con tapa dura o blanda... Incluso de un mismo libro puede haber mil y una ediciones, especialmente si es un clásico o un best-seller. Hay mil precios donde elegir, casi se puede decir que se adaptan a todos los bolsillos. Y si aún los libros nuevos son demasiado caros, siempre se pueden comprar de segunda mano, pudiendo llegar a costar entre uno y cinco euros. Se supone que la textura del papel es la más "real" a la hora de leer, y el olor ideal es el de las páginas y la tinta. He llegado a oír hablar de gente que antes de leer la primera palabra aspira el olor del libro, palpa las páginas, la portada... Eso me deja un poco a cuadros. Yo me pongo inmediatamente a leer, pero para gustos los colores.
También, y esto es algo muy importante, los libros en papel ocupan espacio. Parece una tontería, pero nadie tomará a un lector en serio si los libros no invaden cada rincón de su casa. La imagen es importante para mucha gente, y no es lo mismo tener trescientos libros almacenados en un e-book que en una estantería.

El libro en formato e-book, en cambio, es considerado como un mal necesario. No todo el mundo tiene dinero suficiente como para comprarse todos los libros, así que se los descarga en e-book (pagando o no, una historia de la que hablaremos en otro momento). Las ventajas que ofrecen los e-books son evidentes: los libros ya no ocupan espacio, no pesan y, en general, son más baratos. Yo, que leo en todas partes, encuentro este invento bastante útil. Un libro gordo pesa lo mismo que uno fino, y eso para transportarlos es genial. También se puede cambiar el tamaño de la letra, para la gente a la que le cuesta leer la letra pequeña de las ediciones de bolsillo.
Hay editoriales, como Alberto Santos, que ofrecen los libros electrónicos a un precio muy barato, en torno a cinco euros, frente a los veinte que cuesta la edición en papel. Otras no tienen alma y los venden a precio de libro normal, cosa que yo considero como una estafa. También se pueden descargar libros con los derechos de autor caducados, a través del Proyecto Gutenberg, y mejor no hablemos de la piratería que casi todos practican. El dispositivo no es tan caro, mi Kindle Paperwhite costó cien euros, y  se amortiza rápidamente si uno lee mucho, como es mi caso.
Además se pueden integrar diccionarios que vienen muy bien cuando se lee en otros idiomas. Para buscar una palabra basta con pulsar sobre ella y aparece la definición o la traducción. Está muy bien para leer fuera de casa, porque no es necesario correr a buscar el diccionario físico cuando no se entiende algo.

En conclusión, se ve que ambos formatos son igualmente aceptables. Ambos tienen ventajas e inconvenientes, es tarea del lector sopesarlas y decidir qué prefiere. En cuanto a mi opinión, como ya he dicho, me da igual en qué formato lea una historia, lo importante es que sea buena y esté bien escrita.