Tras La cosecha de Samhein, la aventura continúa.
La ciudad ya les ha demostrado lo cruel que puede ser, pero eso no va a detenerlos. No piensan rendirse. Ahora tienen la magia de su parte y ha llegado la hora de tomar la iniciativa.
Van a explorar la ciudad. Van a arrancarle todos sus secretos. Y no habrá vampiro ni hechicero ni criatura alguna que los detenga.
Mientras tanto, un mal más antiguo que el propio reino despierta entre las ruinas…
Y la Luna Roja se acerca.
El Ciclo de la Luna Roja:
2. Los hijos de las tinieblas
3. La sombra de la luna
Este libro ha sido
verdaderamente difícil de encontrar, y es por eso por lo que
he tardado tanto tiempo en hacerme con él y reseñarlo. No estaba en
ninguna librería por la que pasaba, ni en ninguna gran superficie.
Al final, lo tuve que pedir por Amazon, donde también,
sorprendentemente, quedaban ya pocos ejemplares.
Lo leí pasado mucho
tiempo de la lectura de la primera parte, y por eso, al principio,
me perdía un poco con los personajes y las situaciones, ya que
no me acordaba de todo. Afortunadamente, mi memoria volvió pronto y,
aunque no me acordé de absolutamente todo, sí me pude acordar de la
mayoría.
Este libro es más
largo que su predecesor, y también ocurren muchas más cosas. Si La
cosecha de
Samheim era
un libro de presentación, este es un libro de desarrollo.
Mejora en algunos
aspectos: la ambientación es mucho más creíble y absorbente, y
el estilo está algo más pulido. Sería uno de
esos libros que hacen que a uno le entren ganas de vivir en el mundo
que describen, si no fuera porque no es un mundo demasiado halagüeño,
y es más bien tirando a tenebroso y claustrofóbico. No es el
sitio ideal para unas vacaciones, y por eso me gusta leer sobre
este mundo tan cruel y tan distinto a lo que nos tienen acostumbrados
los escritores juveniles españoles.
Ya mencioné en la
reseña del anterior libro la habilidad del autor para describir lo
feo y lo deforme. Me agrada ver que no se ha perdido un ápice,
y que, si acaso, todos esos elementos que hacían esta obra original
han aumentado en esta segunda parte.
Sin embargo, ha
fallado también en otros aspectos. El primero y fundamental: los
personajes. Eran todos demasiado planos, solo descritos por
uno o dos adjetivos a lo sumo. Más bien parecían fantoches,
especialmente los niños. Ya me resultó imposible conectar con
ellos, pues no me parecían creíbles, no eran personas. Dicen
que cambian, pero en la práctica, apenas lo hacen, y cuando es así,
resulta algo forzado. El protagonista, especialmente, me ha parecido
soso y aburrido. Muchos secundarios han tenido más interés.
Los personajes “autóctonos” de Rocavarancolia me han llamado mucho más, aunque solo fuera por su original aspecto.
La historia parece
haberse quedado estancada, sin elementos que la impulsaran hacia
delante. Las muertes me han parecido forzadas, y no me he
involucrado realmente en ellas. Nada que ver con la del primer libro,
en la que lloré hasta por los que odiaba. Ahora, incluso por los más
queridos, sentí pocas cosas, y la más llamativa fue la
indiferencia. Realmente, la parte más interesante no fue la
de los niños, sino los politiqueos de los habitantes de
Rocavarancolia.
El final, eso sí,
es apoteósico. Se ve venir desde kilómetros, pero es
apoteósico. Es cerrado, más o menos, y supongo que permitirá la
tercera parte si está bien hecha. Me ha parecido de lo más
acertado. Eso sí, no voy a revelar nada porque no me gustaría
arruinárselo a nadie. Leedlo y descubridlo.
Conclusión:
No está mal
Lo mejor: Todo
es más grande y algo mejor hecho.
Lo peor: La
regla anterior no se aplica a los personajes, desgraciadamente.


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